SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por azur@801 el Miér Mayo 04, 2011 1:36 pm

Waaaaaaaa... que hermosoo!!! me a encantadoooo!!
asta que al fin jin se preocupa por kamecito! dff

pobre! pero que maldita esa chica, como lo rechaza!!! O-Ó sfdf esta bien que sea lindo pero no se le trata asi u___u sfdf , pero menos mal que hay taba akanishi sensei para consolarlo!! kyaaa!!! dff

waaa.. ya kisiera leer la parte en que jin se le insinue a kame, como con miradas, besos, nose.. algo xD


Gracias meiii.pindy por subir los capis!! dfdfg
espero q subas los proximos prontix PLISS!!! qw
la gentia pide y reclama contii!!!

azur@801

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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por meiii.pindy el Jue Mayo 05, 2011 10:41 pm

akjakjajakjakj sus deseos son ordeness mñn en la mñn lo subooo

kajakjakjaja varias de uds quedarann locass con lo que vienee~
kedaran peor q el monito este y este 023

es un ficc tan genialll def

ia mñn se los subo sin faltaa

graxiass minaa por sus comentariosss~ ^^
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por azur@801 el Vie Mayo 06, 2011 11:58 pm

meiii.pindy Dijiste q ibas a poner conti hoy viernes y no pusiste nada *llora* 109 109 109
como nos haces sufrir, yo q kero leer pq ta interesante

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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por Hiko_AkiraSHOCK! el Sáb Mayo 07, 2011 3:16 pm

>--------->

CONTI...AHORA...MALVADA 109
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por mayi el Dom Mayo 08, 2011 4:30 pm

ni modo esperare hasta mañana para la conti T.T pero sin falta pones el siguiente cap si lo esperare =)
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por azur@801 el Lun Mayo 09, 2011 5:03 pm

PORFIS PINDY, contiii... nos nos hagas sufrir asi Onegaiii!! 023
mas q has dicho de avanze q el siguiente epi estara asi de super interesante 03
ONEGAI SHIMASUUU!!! 109

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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por eli_akari el Vie Mayo 13, 2011 10:12 am

heeeeeee y la conti onegia pon la conti

te lo suplico pofis porfis mira que esto se pone mas interesante que un partido de futbool entre el chivas y el america

conti conti conti conti conti

conti conti conti conti
PORFAVOR queremos ver que pasa
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por meiii.pindy el Sáb Mayo 14, 2011 7:03 pm

CAP 7
BOKU WA KIMI WO MAMORU
(Yo te protegeré)


Abrió los ojos lentamente, sintiéndose cansado de todo el cuerpo, pero con una deliciosa sensación en el mismo: la satisfacción.
Sin embargo, aún si se sentía regenerado, su consciencia comenzaba a molestar. ¿Por qué no podía quedarse dormido un poco más? Se cubrió un poco más con las sábanas, hasta la boca, avergonzándose de su cuerpo desnudo.
Miró a su lado y no había nadie, pero tocó la superficie de la cama y se dio cuenta que continuaba cálida, lo que significaba que su amante se había levantado recién. Comprendió que estaba en la ducha en cuando escuchó el ruido de la regadera.
Entonces se sonrojó… Miles de recuerdos comenzaron a llegar a su memoria, asaltándolo como una cajera de un centro comercial en medio de una situación de emergencia. Pero su corazón latía con rapidez y sus mejillas se encendieron aún más cuando pudo escuchar sus propios suspiros.

“Naka… maru-sensei… Ahhh~…”


Mordió la almohada sentándose en la cama, sintiendo el frío de la mañana acariciando su espalda desnuda.

“Ueda-sensei… ¿Estás bien?”

Se llevó una mano a la frente recordando esas palabras. Había sido tan melodiosa su pregunta, tan considerada… No podía dejar de sentir que su corazón se saldría de su pecho al volver a escuchar el tono que había amado.

“-¿Estás seguro? No quiero que te arrepientas y después…
-Está bien… Te quiero hoy para mí… Te quiero mañana también…
-¿En serio?...
-Sí…
-Y…
-Shh~ Te dije que no lo mencionaras…
-Ueda-san, yo no quiero ser tu amante…
-Lo sé…
-Si después de esto te sientes arrepentido, dímelo, y no te volveré a buscar…
-Después de esto creo que querré estar más contigo…
-¿Qué quieres decir?
-Tengo muchos problemas con él…
-Entonces déjame cuidarte.
-Adelante…”


¿Por qué siempre con Nakamaru perdía la cabeza de ese modo? Solo se habían visto dos veces y ya se habían acostado.
No. Había sido diferente. No había sido sexo… pero tampoco podía decir que hicieron el amor porque ninguno de los dos sentía tanto por el otro. Solo era… una cosa llevó a la otra y… perdieron los estribos. ¡Él principalmente! Coqueteándole al profesor de francés todo el tiempo, subiéndose a sus piernas y besándolo en la sala, suspirando y gimiendo cuando Maru se atrevió a tocar su cintura por encima de la ropa…
Todo había sido mágico. ¿Pero por qué? ¿Por qué si ni siquiera se amaban? Ni siquiera experimentaba los sentimientos que tenía por Ryo… Sin embargo… esa noche…

“-Nakamaru-sensei…
-Llámame por mi nombre, por favor…
-Yuichi…
-Tatsuya…
-Quiero quedarme contigo ésta noche…
-Yo no dejaré que te marches. Voy a cuidarte, ya te lo dije.
-Por favor…
-Eres… hermoso…
-Yuichi… Me avergüenzas…
-…
-Mmm~… Más…
-Tu cuello es tan hermoso…
-Yuichi~… Basta~… Ahora, ¿ne?~
-Pero… te voy a…
-Te necesito…
-Tatsuya, apenas…
-Lo sé… pero siento como si fueras el indicado, el que siempre he estado esperando. ¿No sientes lo mismo?
-… Sí.
-No tengas miedo…
-Tengo miedo de hacerte daño, eso es lo único que me preocupa.
-Yuichi… Eres tan… considerado.
-…
-Ahhh~… ¡¡Yu… cci!!


-Yuichi… -se tocó el cuello, donde accidentalmente Maru lo había mordido un poco fuerte, disculpándose después muy preocupado porque se hubiera enojado por eso.
En el acto, Ueda lo besó más apasionadamente después del mordisco, expresando que no había problema y que así recordaría bien esa noche con él. Pero ahora que estaba más cuerdo, estaba muy asustado. Si Ryo encontraba que tenía una marca que él no había hecho…
Se mordió el pulgar sintiendo miedo, pero se desconcertó de inmediato porque el tremendo pánico que experimentó fue porque Ryo pudiera hacerle daño a Yuichi, no porque su pareja descubriera que… había sido infiel y no solo eso, que lo había disfrutado más que estando con él.
-¿Estás bien? –preguntó la voz pasiva de Yuichi, que venía de la puerta del baño.
Como si fuera una chica apenada por la reciente noche, Ueda se envolvió en la sábana blanca y caminó hasta Maru, para darle un corto y tierno beso en los labios.
-¿Eso por qué fue? –le acarició las mejillas complacido.
-Tengo miedo… -susurró abrazándose a Maru, que llevaba una larga bata de baño azul, la misma que olía al delicioso champú de té verde que usaba el profesor.
-¿Por qué? –lo rodeó inmediatamente con sus brazos, perdiendo toda timidez de tenerlo ahí, semidesnudo a su merced y abrazándolo de forma tan dulce.
-De esto –contestó más refiriéndose a la mordida que a la situación.
Maru sabía que eso podía suceder, que la consciencia le remordiera al día siguiente, pero cada que escuchaba a Ueda hablar, pedirle que continuaran, no se había podido detener. ¿Por qué? Todo habría sido más sencillo sino hubieran decidido ir a su apartamento después de cenar, para ver una película que Ueda insistía ver con todas sus ganas y que Maru tenía. Y claro que la habían visto, desde el principio hasta el final, y en los créditos, comenzaron a coquetear.
No se pudieron detener sino hasta que sus cuerpos les exigieron un descanso, después de que ambos habían vivido el sexo más romántico de sus vidas.
-Yuichi, tú me dijiste que ibas a cuidarme, ¿ne? –se separó un poco para poder verlo a los ojos, mientras que el mayor mantuvo sus manos en su cintura, sintiendo su delicadeza aún por encima de la sábana.
Maru asintió y Ueda le tomó las mejillas para acariciar su nariz con ternura.
-También quiero que te cuides tú…
-¿De qué hablas? –lo embriagó el aroma de Ueda. Aún si su cuerpo seguía impregnado del sudor de la noche, le parecía tan delicioso que… ¿Acaso estaba excitándose de nuevo?... ¿Por qué Ueda tenía qué ser tan irresistible?
El menor le enseñó el morete en su perfecta piel blanca del cuello y se sonrojó. Jamás le había dado tanta vergüenza mostrar algo así.
-Lo siento… -besó aquella parte, esperando que no le doliera.
-Está bien –contestó sintiendo cosquillas, pero sobre todo, complacido de ver que de verdad le gustaba cuidarlo-. Si él lo descubre…
-Comprendo –se regañó por dejar tremenda evidencia. ¿Cómo había podido ser tan…?
-Voy a terminar con él.
-… ¿Estás seguro? –era música para sus oídos, pero quería que de verdad fuera cierto y no por una noche de pasión echara por la borda el amor que tenía por… ¡Sí, sí! Era tonto pensar así, pero la felicidad de Ueda iba primero… Era curioso… solo la gente que amaba a otra podía decir esa clase de cosas. No podía amar a Ueda en unos cuantos días, era ridículo. Pero… toda esa situación era absurda.
-¿No quieres? –ladeó la cabeza desconcertado.
-Quiero tenerte, eso es lo que quiero –acercó su frente a la suya y besó la punta de su nariz.
-¿Entonces? ¿Por qué me preguntas si estoy seguro de terminar con él? –lo miró preocupado, pensando que había dado mucho y recibido poco.
-Solo me aseguro de que no sea una decisión apresurada, no quiero verte arrepentido después –sonrió apesadumbrado.
-… No deberías dejarme a merced de tu rival –le repitió nuevamente con un puchero en sus labios.
-Solo te dejaré a su merced si tú quieres estarlo.
-Ya había pensado en dejarlo… Desde hace unas semanas las cosas no van bien –bajó la vista preocupado y triste.
-¿Es culpa mía?
-… No –movió la cabeza negativamente-. No tienes la culpa de nada. Todo ya… simplemente… me asfixia.
-¿Cómo?
-Él me asusta a veces, Yuichi –contestó muy preocupado por la seguridad del profesor-. Si se da cuenta que… No quiero pensar que si llega a encontrarte… Por eso será más sano si termino con él. Después no estaré tan preocupado.
-¿Quieres decir que podría venir a… golpearme? –preguntó temeroso.
-¡Perdóname! Debí pensarlo antes de incitarte a acostarte conmigo… -recargó su frente en el pecho de Maru, escuchando su corazón alterado por la información. Esperaba que no se acobardara.
-Espera un minuto… -le levantó el rostro y le examinó la expresión- Si es capaz de golpearme a mí… ¿tú estás a salvo?
-Yuichi… -aquella pregunta tocó su corazón. De modo que estaba alterado por lo que pudiera pasarle a él y no a sí mismo.
-Respóndeme… ¿Se atrevería a ponerte una mano encima? –le tomó las mejillas y las masajeó. Estaba muy preocupado. De repente una escena horrible llegó a su mente: Ueda siendo golpeado por su novio.
El menor desvió su mirada y asintió una sola vez, pero lo hizo tan lentamente que Maru comprendió la vergüenza que sentía por tener a una persona tan violenta a su lado.
Ryo ya le había pegado en una ocasión, sin mencionar las tres bofetadas que tenía contadas. La primera había sido cuando llegó muy tarde, la segunda por espetarle que por sus comentarios, era de lo peor, y la tercera, fue porque le dijo que no sentía ganas de acostarse con él la última vez, hacía una semana. El golpe que Ryo le dio… el único… fue por hacerle una broma en frente de sus amigos… Se desquitó en el baño para después obligarlo a besarlo. Había sido hacía mucho tiempo, pero de todos modos, esa herida nunca sanaba. Cuando veía a Ryo enfadado, sentía mucho miedo.
Perdido en sus recuerdos, Ueda no pudo continuar la plática, y Maru, preocupado porque la expresión de su rostro era de verdad ausente, lo rodeó con sus brazos y estrechó de forma que pudiera hacerlo sentir seguro.
-Descuida… Dije que iba a cuidarte… Él no va a hacerte daño… -le besó el cabello, acariciando sus hombros para darle seguridad.
-Yuichi… -en cuanto sintió el abrazo protector de Maru se dio cuenta que no había lugar más seguro que ese. Sin duda, los abrazos de su amante eran más delicados que los de su novio… y con eso estaba fascinado. No podía expresar sus emociones en ese momento… solo quería…- Yuichi –lo llamó casi en un susurro.
-Dime.
-Me gustas… -dijo acercándose a su cuello para besarlo con cuidado y tranquilidad, intentando incitarlo a volver a la cama…
-Tatsu… ya… E-espera… -quiso detenerlo al sentir que el menor deshacía el lazo afelpado de la bata azul, para después colar sus manos y abrazarlo por la espalda.
-Yuichi… Quiero sentirte de nuevo… -pidió estrechándose contra él- Yuichi~… -susurró en su oído, de manera coqueta, como nunca lo hacía con nadie.
No pudo hacer nada ante el deseo de volver a poseer a Ueda, así que caminó lentamente hacia atrás, empujando a su amante que no se oponía. Lo sentó lentamente en la cama, imaginando ya cómo deshacer ese nudo que el menor le había hecho a la sábana, pero…
-Itai! –susurró Ueda al contacto con la cama.
De inmediato, Maru se separó y lo miró preocupado, haciéndole a un lado un mechón de cabello para verlo directamente a los ojos.
-… E-está bien. Es muy normal que me duela –le sonrió como sino sintiera nada ahora, pero lo cierto era que el dolor era punzante y un poco incómodo.
El mayor esbozó una mueca de preocupación y ternura. Se dirigió a su cuello y lo besó muy cerca de la oreja… zona que había descubierto, la noche pasada, que era muy sensible.
-Me meteré un poco al agua fría… -le susurró después de volver a besarlo en aquella parte que adoraba desde ya, pues los suspiros que dejaba escapar Ueda ante el contacto tan delicado, eran como los de un gato ronroneando. No dudaba enamorarse de él en poco tiempo.
-¿Eh? ¿Po-por qué? –preguntó Ueda decepcionado, levantándose junto con Maru.
-No voy a lastimarte.
-Pero… Yuichi… -hizo un puchero esperando poder chantajearlo con eso.
-Además, tenemos qué ir a trabajar, ¿ne? Tengo clases a las nueve y ya pasan de las siete y media –le besó la frente y se amarró de nuevo el cinto de la bata.
-Puedo llamar y decirles que estás enfermo~ -dijo Ueda moviendo sus piernas de forma divertida.
Maru sonrió enternecido y calmó sus ganas de echarse sobre él volviendo a besar la parte marcada de su cuello y labios.
-Nada de eso. Sino voy a trabajar, después cómo puedo llevarte en otra cita.
-… Yuichi… -volvió a sentirse cautivado por el mayor, que se dio media vuelta y entró en el baño para darse ese momento de agua fría y controlar sus deseos.
Estaba consternado… mejor dicho, no podía creerlo. Maru se había negado a volver a acostarse con él a pesar de sentir las ganas (podía verlo en sus ojos), todo porque estaba preocupado de lastimarlo… Cosa que Ryo no hacía desde que tenía memoria. Recordaba perfectamente que en una ocasión, él no se sentía muy dispuesto a hacer el amor, sin embargo Ryo estaba tan excitado que le fue imposible aceptar un no como respuesta. El resultado no fue una violación, sino una incitación desesperada para ir a la cama y poseer el cuerpo de Ueda lo más rápido posible.
Había un trecho muy grande entre Ryo y Maru. Uno muy dominante. El otro comprensivo. ¿Cómo es que había saltado tan radicalmente de gustos? No tenía sentido para él, pero al igual que Yuichi, pensó que aquella relación que comenzaba, aquel “juego” que quería se convirtiera en realidad, era absurdo ya. Y él podía dejar que su vida se volviera igual, con tal de amanecer de nuevo entre sus brazos.
Infló las mejillas cuando bajó de Yuichilandia y se puso de pie, pensando que esa no era suficiente razón (para él) para no tener una pequeña aventurilla matutina.
-Todavía no conoces bien a Ueda Tatsuya, Yuichi~ -susurró con una sonrisa maliciosa y malcriada.
Entró al cuarto de baño y lo cerró tirándole seguro. Dentro solo pudo escucharse…
-¡¿Eh?! ¡Tatsuya! –reclamó Maru entre risas.
-Sensei~
-Espera afuera o no respondo.
-Me gustaría que no respondieras… pero en la tina…
-Oh, por Dios…
-Jin… JIN… ¡Jin!
El profesor salió de su ensimismamiento laboral cuando Maru gritó su nombre.
-¡Ma-Yucci! –dijo levantándose de golpe.
Machiko comenzó a reírse discretamente y Sonoda movió la cabeza en forma negativa.
-Te he estado hablando desde hace rato. Hasta te arrojé un lápiz –le enseñó el pequeño pedazo de madera que no era más grande que sus dedos.
-Ah, lo siento… Estaba distraído –contestó Jin rascándose la cabeza.
-Lo noté… -frunció la boca después de soltar un suspiro.
La razón su distracción había sido en parte por Kame. Estaba muy preocupado por él y hacía apenas treinta minutos lo llamó, esperando que Ueda ya estuviera en casa cuidándolo. De verdad se sentía muy culpable de que el pequeño profesor estuviera enfermo…
-¿Dónde está Kamenashi? –preguntó apoyando sus cosas en el escritorio de Jin: acaba de llegar hacía diez minutos.
-Ah… Enfermo –contestó volviendo a sus deberes.
-Hey! Después te destrozas los sesos trabajando, necesito decirte algo –le quitó la pluma para llamar su atención.
-¿Qué pasa? –se sorprendió al verlo impaciente, cosa que era muy extraña en Maru.
-Necesito que me escuches, ¿podríamos comer juntos?
-Ah… -tenía planeado ir a ver a Kame para asegurarse de que estaba poniéndose mejor, porque no le creía que la fiebre ya le hubiera bajado (cosa que era cierta, pero Jin era un incrédulo).
-Es sobre tu jueguito de ayer con Kamenashi –se cruzó de brazos para demostrar inconformidad.
-¿Juego? ¿De qué hablas? –preguntó Jin intentando esconder la mirada.
-No te hagas. No hay tiempo para eso. Vengo retrasado, solo quería decirte que vamos a hablar a la hora de la comida, ¿entiendes? Nada de escaparse, sino iré por ti –le advirtió apuntándolo con el mismo bolígrafo que le había quitado.
-¿No puede ser otro día? Hoy comeré con Takako –mintió tan descaradamente que hasta se ruborizó.
-Te la puedes cenar si quieres, pero de verdad necesito hablarte. Es muy serio lo que tengo qué decirte.
-¿Vas a matarme? –preguntó Jin mordiéndose los labios. Se imaginaba a Kame corriendo la misma suerte en su casa, todo débil y con fiebre, siendo maltratado por el perverso Ueda.
-No precisamente, porque… -desvió la mirada sonrojándose también y se aclaró la garganta- Lo descubrirás después.
-Oh, por Dios… -Jin se cubrió la boca muy sorprendido- ¡No me digas que...!
-A las dos en punto en la cafetería. No tienes clases y yo tampoco –finalizado aquello se dirigió hacia su escritorio para tomar la lista de su clase.
-Pero es domingo~… -ese día salían temprano de trabajar. Solo había clase hasta las doce del día… ¿en qué mundo estaba Maru?
Jin se encogió de hombros con una enorme sonrisa en el rostro. Ahora comprendía por qué no había llegado a dormir Ueda a su casa… Aunque…
-No, no puede ser posible. No –se repitió una y otra vez, sonriendo como un bobo ante la idea de que su amigo ya no fuera virgen con… un hombre. Claro que ya no lo era, pero referente a estar con una mujer… pero del otro modo…- No me lo creo… Yucci es muy tímido… -murmuró pensando en la posibilidad de haber sido seducido. Miró la puerta que Maru ya había cruzado- ¿Será posible…?
Ueda estaba sentado con los brazos cruzados en frente de Kame, con una mueca de evidente molestia en los labios. Miraba a su amigo, sintiendo muy en el fondo, una pena y ganas de mimarlo por lo enfermito que se veía, pero no podía ser blando en aquella situación. La tortuga le había puesto una trampa y debía pagar por ello.
-No me mires así~ -dijo Kame esbozando un puchero para ganarse el perdón que Ueda no le dio de inmediato-. Tat-chan~ -pidió al verlo todavía enfadado-. Ne~~ -insistió jalando su manga desde debajo de la cobija que tenía encima.
-Kazuya, ¿cómo pudiste hacerme eso? –cuestionó Ueda soltándose de la mano de Kame.
-Gomen~ -insistió con el mismo tonito mimado de siempre.
-No creas que ésta vez lo arreglarás con un puchero y listo.
El menor marcó aún más el gesto y se acercó a la orilla de la cama, para que Ueda pudiera tener mejor visibilidad de su rostro.
El mayor le volteó la cara esperando que pronto su amigo bajara la guardia.
-No fue mi idea, al menos debes tener más misericordia con eso~
-¡Lo que me sorprende es que te prestaras!
-Gomen, Tat-chan~…
-Pero… -sonrió y se acercó a Kame para darle un dulce beso en la mejilla- Gracias.
-¿Eh? –no comprendió el por qué Ueda le agradecía tan sinceramente, así que ladeó la cabeza un poco confundido y vio, con mucha alegría, que su amigo se sonrojaba.
-Ha sido… lo más romántico que he vivido –apretó los labios aún sonriendo, no quería que su expresión fuera muy notoria porque sino comenzaría a hablar y hablar, dándole detalles.
-¡¿En serio?! ¡¿Qué pasó?! ¡¡Dime!! –pidió el pequeño, que aún si su voz se escuchaba mormada por su enfermedad, quería sonar lo más impaciente posible.
-No sé si merezcas que te cuente, te has portado muy mal –Ueda se cruzó de brazos y lo miró de reojo, quedándose de perfil en frente de Kame.
-Tat-chan~ -Kame volvió a jalarle la manga por sobre la cobija.
-Volví a serle infiel a Ryo –se avergonzó y Kame cambió las facciones de su rostro por unas de preocupación. No buscaba que tuviera más problemas con Nishikido. La idea había sido que hablaran de lo que sentían, no que terminaran lo que no pudieron la vez pasada.
-… Lo siento…
-Ésta vez, no me arrepiento de nada, Kame-chan –le aclaró volteando con su amigo-. Y decidí terminar con Ryo.
-¿En serio?... –Kame soltó un suspiro de miedo. Sabía cómo se pondría el sujeto en cuestión.
-Sí –asintió Ueda que sabía lo que pasaba por la mente del menor.
-¿Qué pasó exactamente, Tat-chan? ¿Cómo es que de repente lo decidiste? –quiso sentarse pero le dolía la cabeza.
-No sé cómo llamarlo… -se llevó unos dedos al mentón y pensó detenidamente por unos momentos- Me acosté con él.
-¡¿Eh?! –Kame se levantó tan rápido que la cabeza casi le estalla del dolor- Itai!
-¡Kame-chan! ¡Recuéstate! –lo ayudó a tomar lugar en su cama de nuevo y ahora él se sentó en ella también.
-¡Ta-Tat-chan…! ¡Lo dices con una naturalidad que me sorprendes! ¡¿Estás hablando en serio?! ¿Pasaste la noche con Nakamaru-sensei? –ahora comprendía por qué no había ido a dormir. Pensaba que quizá se habría quedado por ahí, en algún lugar. Sucedía cuando estaba deprimido y quería estar solo.
Ueda asintió sonrojándose nuevamente, recordando cada segundo de aquella noche que jamás olvidaría… Con el hombre que no quería dejar ir.
-¿Y cómo fue? ¿Te cuidó? ¿Te trató bien? –le jaló insistentemente la manga, preocupado de que quizá Maru se hubiera sobrepasado.
-Nadie me había tratado así, Kame-chan –le respondió con ojos soñadores-. Fue… tan… Fue increíblemente tierno. A pesar de que nunca lo había hecho con un hombre… fue… -dejó escapar una ligera risita de incredulidad y continuó- Creo que fue lo que más… -se rió de nuevo porque no encontraba las palabras precisas para decirlo- Ni siquiera puedo decirlo, Kame-chan –entonces sus ojos se llenaron de lágrimas y bajó la cabeza. No estaba triste, sino feliz de sentirse tan bien-. Fue diferente… Tanto que me encantó.
-Tat-chan… -Kame sonrió complacido de verlo tan feliz. Le acercó un pañuelo que tenía en la mesita de noche y se lo ofreció- Está limpio –él estaba usando el que Jin le había prestado. Cuando se aliviara, lo lavaría y lo devolvería.
-Gracias –se limpió las lágrimas y volvió a sonreírle a Kame-. Le dije que dejaría a Ryo, que quiero estar con él y es la verdad. Aunque sepa poco de Yuichi, estoy seguro que con el paso del tiempo me iré enamorando de él. Lo puedo sentir, Kame-chan.
-Me alegro –le tomó la mano a Ueda, quién se la estrechó aún derramando una lágrima de felicidad-. Pero… tengo miedo, Tat-chan.
-Descuida, sé a lo que te refieres –asintió también recordando el pánico que había sentido en la casa de Maru-. Pero ya resolví lo que voy a hacer con Ryo y… ahora sí estoy seguro.
-¿Quieres que vaya contigo? –le preocupaba dejarlo solo con Ryo. Sabía que no era un cobarde, pero sí muy impulsivo.
-No, Kame-chan. Es mejor que permanezcas en casa hoy –le acarició el cabello, sintiendo que la fiebre había bajado un poco-. Me quedaré contigo. Mañana hablaré con él.
-Gracias, Tat-chan –asintió esbozando un puchero de felicidad.
-Después pelearé a tu jefe –le advirtió con una sonrisa amenazante.
-¡No, no, Tat-chan! Olvida eso, mejor cuéntame… Quiero saberlo todo –después sería su turno de contarle que las cosas en el amor no le salían bien pero que al menos estaba tranquilo porque tuvo a una persona que lo consolara cuando lo rechazaron.
-¿Desde dónde quieres saber? –preguntó Ueda echándose hacia atrás un mechón de cabello y sonriendo con orgullo- ¿Desde que me abandonaste en el parque o… cuando nos fuimos a su apartamento?
-T-O-D-O –contestó Kame emocionado-. Desde que lo viste, hasta lo último que hicieron ésta mañana –pensando que Nakamaru le habría preparado el desayuno a Ueda y lo sirvió en la cama. Su amigo tenía ese poder con sus parejas… el que lo consintieran era su debilidad.
-Ah… ¿Tengo qué mencionar también la parte donde lo seduje en la ducha? –preguntó con una enorme sonrisa coqueta en el rostro.
-¡Eh! ¡Tat-chan! ¡¿Cómo es eso?! –se emocionó tanto que se le olvidó la enfermedad.
-Después de haber hecho el amor de aquella manera, no esperabas que me quedaría quieto, ¿verdad? Al menos sé que se fue con una gran sonrisa al trabajo y de MUY buen humor –contestó cruzando la pierna y hablando con muchísima seguridad, una seguridad que a Kame lo hizo estremecer.
-Tat-chan~… -empleó un tono emocionado y se mordió el labio inferior, adivinando lo que estaba en la mente de su amigo.
-¿Qué puedo decir? Él tiene la culpa de ser tan lindo –se rió y Kame le siguió el juego, pero su risa le provocó un ligero dolor de cabeza, que no dejó que opacara su sonrisa.
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por meiii.pindy el Sáb Mayo 14, 2011 7:05 pm

Gomenn xikasss es k las prubeass me traen vuelta lokaaa!!!!!!!!!!
bueno espero k con este cap repare mi deudaa!!!

byee
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por QWRT el Sáb Mayo 14, 2011 9:56 pm

De eso nada ¬3¬ *la mira con enfado fingido* me tenías toda histérica, no lo quise decir o comentar aquí porque verdaderamente estaba histérica pero ¡Si! Ya me estaba volviendo loca porque no ponías continuación. Mei-chan >//^\\< ha estado muy cortito, esto no lo compensa ¡Quiero más!

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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por eli_akari el Lun Mayo 16, 2011 12:21 pm

kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa qw que hermoso capi nunca me a gustado la pareja de maru y ueda pero en ste capi se viron tan lindos que uff def quiro saber que va a´pasar cuando ryo se entere de todo.... que hara?¿

se pone muy interesante este fic

pobre de mi kazu todo enfermo y jin preocupado por el que romatico ( si jin no puede cuidarlo que no se preocupe yo se lo cuido muy bien )


quiero sabes mas de la pareja AKAME,

onegai pon conti porfavor solo te tomara unos cuantos minutos en ponerlo porfis porfis

y te queremos mas que ayer y asi se me va el coraje de que perdieron mis chivas jajaja


onegai * se pone de rodillas*

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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por xiochermm3 el Miér Mayo 18, 2011 11:00 pm

eli deja de ofrecerte para cuidar a mi kazu, jejeje
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por mayi el Dom Mayo 22, 2011 4:06 pm

waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa k dindo!!!!!!!!!!!!!! me encnato mi tatsu hentai odio a ryo!!! maldito sexy osaka conti conti conti conti conti conti conti!
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por eli_akari el Miér Mayo 25, 2011 3:49 pm

primero quiero conto onegai

quiero saber que pasa conti conti conti conti coni



conti conti conti conti sfdf

conti conti conti conti

conti conti conti conti

conti conti conti conti
conti conti conti conti
conti conti conti conti
conti conti conti conti
conti conti conti conti
conti conti conti conti
conti conti conti conti
conti conti conti conti

segundo: xio no empesemos ¬¬ XD

mira kazu es mio asi que yo tengo el derecho de cuidar de el si jin no lo hace

tu te puedes quedar con jin mientras yo cuido a kame asi jin no se queda solito, miralo de este modo jin te conviene es guapo sexi muy buen cantante que mas quieres en cambio kame es feo no es sexi no canta no actua en verdad que no te conviene te lo digo yo que te quiere mucho y que esta preocupada por la felicidad de su amiga


*creo que aqui va a correr sangre* XDDDDDDDDDDDD
porcierto te deje una mensaje en tu bandeja de entrada de tu messenger leelo n_n

y sabes que te lo quielo
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por xiochermm3 el Miér Mayo 25, 2011 11:28 pm

como me dices eso xDDDDDD no tu quedate con el jinjin, yo si amo a esa tuga aunque sea fea, mal cantante, no sepa bailar y sea pesimo actor, para q veas como te quiero me sacrifico en pos de nuestra amistad y me quedo con kazuito ok dff

okis voy a leer el mensaje te luv mucho eli
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por meiii.pindy el Miér Jun 08, 2011 9:45 pm

CAP 8
KARE NO KOKORO WA MOU… ATASHI NO JA NAI?
(Su corazón ya… ¿no es mío?)

-Kamenashi-sensei, ¿está seguro que ya se siente bien? –preguntó el Director al verlo llegar muy temprano por la mañana.
-Sí, jefe –contestó Kame inclinándose respetuosamente-. Disculpe las molestias que le causé al tener qué reemplazarme estos días –agregó sin poder evitar el tono mormado de la todavía evidente gripe.
-Tampoco fueron tantos, Kamenashi-sensei –dijo el bondadoso hombre moviendo la mano de arriba abajo-. Apenas fueron dos. Solo tuvimos qué reemplazarte un poco en tus clases.
-No fue molestia –dijo Machiko con una amplia sonrisa.
-Gracias –dijo el chico inclinándose nuevamente.
-En realidad, casi todo lo cubrió Akanishi-sensei –comentó Sonoda mirando con ternura el vacío escritorio de Jin: esa mañana tenía clases en Glico. Aplicaría un examen de prueba para el Cambrige.
-¿En… serio? –preguntó el menor volteando al lugar de su jefe inmediato, sintiéndose un poco triste de no poder agradecerle en el momento.
-Así es. Las clases que él no pudo dar, estuvieron a cargo de Hiromiya-sensei –agregó Sonoda y la aludida se sonrojó emocionada.
-Gracias, sensei –se inclinó con Machiko.
-28Iino~ -contestó la chica asintiendo.
-Bien. Antes de que vaya a sus clases normales, sensei, tengo algo de lo que me gustaría hablarle. Acompáñeme a mi despacho, por favor –el jefe, sonriente, regresó a su oficina con Kame siguiéndolo de cerca.
Maru y Kame estaban comiendo en la cafetería de la escuela. Ambos lucían muy preocupados. El mayor sacó su celular y lo observó: no había ninguna llamada o mensaje de parte de Ueda.
-A mí tampoco me ha llamado… -dijo Kame preocupado, sacando su celular para cerciorarse.
-Me pregunto si estará bien... –Maru sintió la tentación de llamarlo, pero no quería ser inoportuno si es que estaba ocupado.
-Dijo que se reuniría a las doce con Nishikido-kun en la cafetería que está cerca de su apartamento… Supongo que la plática se ha alargado mucho. Para Nishikido-kun es un asunto muy serio. Estoy seguro de que le rogará que no terminen –aseguró Kame intentando tranquilizar a Maru pero no lo consiguió.
-Bueno… si él al final decide…
-Tenle confianza. Tat-chan está seguro de lo que quiere contigo –murmuró para que nadie escuchara de los alrededores-. Por el tiempo que estuvieron juntos, es obvio que no quiera lastimar a Nishikido-kun, pero está seguro de querer terminar con él.
-Tienes razón –sonrió intentando parecer un poco más animado y positivo-. Es que estoy muy nervioso.
-Te entiendo –Kame miró hacia la puerta de la cafetería, esperando ver a Jin entrar en cualquier momento y desordenarle el cabello. Le parecía raro comer con Maru y no con su superior.
-¿Qué pasa? –preguntó el profesor de francés mirando hacia la misma dirección.
-Oh, no es nada –contestó Kame volviendo a tomar sus palillos para continuar con su comida.
-Me pregunto cómo le irá a Jin en Glico. Ese examen es muy pesado, aún para un maestro –comentó Maru mirando su comida.
-Cierto… -suponía que no vería a Jin sino hasta el día siguiente. En la pizarra, todas sus clases habían sido canceladas por ese día, así que suponía que el profesor no pondría un pie en la escuela.
En ese momento, el celular de Maru comenzó a sonar y tanto Kame como él dejaron de comer, esperando que fuera Ueda dándole las noticias de que estaba bien. Maru agarró el teléfono con desesperación y sin ver de quién se trataba, contestó muy nervioso.

28 “Está bien”. Literalmente esto quiere decir “Bueno”, “Bien”, etc.

-Moshi, moshi?! Tatsuya?! –preguntó inmediatamente y Kame estaba al borde de la silla ansioso por saber si era él. Sin embargo, debido a la expresión de decepción total, tomó de nuevo sus palillos y continuó comiendo, pensando en cómo estaría Ueda- Lo siento, Takako-san, pensé que eras otra persona –Kame levantó la mirada al escucharlo y puso atención-.
¡Claro, claro! Sí, sabemos que Jin está en Glico, por eso no puedes… Ah, ya veo… No es por eso… -el menor ladeó la cabeza esperando saber de qué se trataba- ¿Quieres comer con nosotros entonces? Aquí está Kamenashi también –el aludido esbozó una sonrisa emocionada. Tenía ganas de verla y agradecerle haber ido a cuidarlo el mismo día que Jin lo llevó a su casa cuando enfermó- Ah… Comprendo… -Maru miró a Kame de reojo, sintiendo pena por el chico y las palabras de Takako- Sí, entiendo. Entonces, te veo en la cafetería de la esquina... No te preocupes, no me quitas el tiempo. Hai, hai… Nos vemos –colgó y guardó el celular en la bolsa de su saco.
Kame volvió a ponerse al filo de la silla para escuchar lo que la novia de Jin quería.
-Lo siento, Kamenashi, pero tendrás qué comer solo, ¿no te molesta? –Maru comenzó a guardar sus cosas y le hizo una inclinación para disculparse.
-Ah… Descuida… -contestó desanimado al descubrir que Takako no quería verlo, solo a Maru.
-Nos vemos luego. Provecho –tomó sus cosas y le desordenó el cabello a Kame, haciéndolo sentir un poco abandonado.
Cuando ya no pudo ver su espalda a través de la puerta de cristal, ladeó la cabeza intrigado… ¿qué había pasado para que Takako quisiera verlo a solas?
En fin, eso qué le importaba. Tomó de nuevo sus palillos y comenzó a comer lentamente, volviendo a sentirse muy solo ahora que no tenía a nadie en frente haciéndole chistes o comentando algunas anécdotas. Jin lo había acostumbrado a siempre estar con él.
Vio un pedazo de tomate en su caja de almuerzo e hizo un puchero de repugnancia: Ueda olvidó quitarlo. Y de nuevo, no estaba Jin para comerse lo que no quería, sobre todo el horrible vegetal rojo que tanto odiaba.
-29Eating all alone is very boring, ne? –preguntó una voz detrás de él.
De inmediato, Kame volteó y se encontró con Jin de pie, observándolo hacer pucheros a su comida.
-¡Senpai! –no pudo evitar sonreír ampliamente cuando lo vio ahí, de pie.
-30Hey, Little teacher. Why are you eating alone? –cuestionó sentándose en la silla enfrente de Kame.
-Ah… Nakamaru-sensei tuvo qué atender la llamada de alguien –dijo Kame escondiendo los labios.
-Mmm… Entiendo –se estiró en la silla y miró a todos lados-. Tengo un hambre atroz.
-Creí que no vendrías hoy a la escuela, senpai, porque todas tus clases están canceladas –agregó sin poder quitar la sonrisa emocionada de su rostro.
-Ah, lo hice a propósito –contestó sentándose adecuadamente en la silla-. Cinco horas de aplicación de examen con un solo receso de treinta minutos. Recogí las hojas y regresé a la escuela. Me siento más cómodo si corrijo los exámenes aquí que en mi casa, porque ahí tengo muchas distracciones, así que le pedí al Director que me diera la oportunidad de tener un día libre para calificarlos.
-Ya veo –dejó los palillos por tercera ocasión, moviendo los pies como un niño de primaria.
-Veré qué compro para comer. Takako ha tenido mucho trabajo y no tuvo tiempo de hacer el almuerzo –se puso de pie y se estiró.
-Hai. Te esperaré –y de nuevo sus mejillas se alzaron con otra sonrisa con aún más emoción.
-No, adelante. Come tú o se enfriará tu almuerzo.
-No importa –negó encogiéndose de hombros-. Quiero esperarte, senpai.
Entonces Jin lo miró con ternura y se acercó para picarle una mejilla, por lo que Kame dejó de sonreír y ladeó la cabeza sin entender a qué se debía eso.
-A-ri-ga-to-u –dijo el mayor quitándole el dedo de la mejilla y se dirigió a la barra de orden de la cafetería.

29 Comer solo es muy aburrido, ¿no?
30 Hola, Little Teacher. ¿Por qué estás comiendo solo?

Kame solo lo observó pedir su comida y esperó aferrándose a la silla con ambas manos. Estaba muy feliz de verlo ahí, de verdad que se sentía muy afortunado de no comer solo de nuevo y además… Jin estaba ahí para hacer más ameno el rato. Podría verlo trabajando en los exámenes y… ¿Qué rayos estaba pensando? ¿Por qué era tan emocionante verlo ahí, comiendo con él, verlo rayas unas hojas con marcador rojo? ¿El solo hecho de tenerlo en la escuela era emocionante?
-¿Qué es… esto? –se preguntó tocándose el pecho a la altura del corazón, que latía con fuerza y le provocaba un rubor notable en las mejillas.

Takako tenía la taza de café entre las manos y la giraba con lentitud. Necesitaba hablar con alguien y Jin no era la mejor persona para hacerlo porque se trataba de él. Su novio era el… no quería llamarlo problema, sino, inconveniente. Seguramente Maru lo sabría, o al menos, él comprendería lo que estaba temiendo.
Se echó hacia atrás el cabello y tomó un poco de café para calentar su cuerpo. Esa tarde hacía mucho frío.
-¡Lo siento, lo siento! Me retrasé un poco –tomó asiento exhalando un poco agitado. Ueda lo había llamado, diciéndole que aún continuaba con Ryo. Parecía que el asunto iba para largo.
-No te preocupes, Yuichi-kun –sonrió Takako mientras movía negativamente la cabeza, fingiendo tranquilidad.
-Me desconcertó que quisieras hablar conmigo. ¿Qué ocurre? –se acomodó el abrigo y le indicó al mesero que le llevara un poco de café y dos rebanadas de pastel.
-Tienes razón, no es normal que te busque a ti, ¿verdad? A menos que tenga problemas con Jin –sonrió apesadumbrada volviendo a tomar de su taza.
-¿Los tienes? –le parecía extraño. Jin no le había comentado nada de eso.
-Mmm… En realidad no. Últimamente se ha portado algo distante, pero lo atribuyo al examen que tiene con Glico, así que no me molesta mucho –se recargó en la mesa y miró por la ventana, descubriendo a algunas chicas de instituto que miraban los escaparates de la acera de en frente-. A veces está inusualmente cariñoso, otros días muy romántico y tierno… y otros, simplemente se encierra en su trabajo y no hay poder humano que lo saque de ahí.
-Así es Jin, Takako-san –contestó Maru sin entender cuál era el problema.
-Lo sé. Nunca me he quejado de eso. Sabes que hasta me parece sensual –volteó con el mejor amigo de su novio y soltó un profundo suspiro-. La razón por la que te cité es porque quiero saber tu opinión sobre algo.
-Adelante –la alentó muy atento.
Takako se acomodó en su silla y dio otro sorbo a su café, tan largo, que Maru tuvo miedo de que se quemara la lengua, pero al ver su expresión, se dio cuenta que no había reparado en lo caliente de la bebida.
-La noche del sábado, Jin no llegaba a casa –Takako clavó la mirada en Maru para que el chico no fuera capaz de mentirle-. No quise llamarlo porque pensé que continuaba trabajando, pero al final… tuve mucho miedo. El reloj marcó la media noche y Jin no llegaba. Esperé porque quizá tuviera el teléfono descargado, pero tampoco…
Maru supo que no podría ayudarla a saber qué había hecho su novio aquel lapso grande de tiempo, pues él estaba en su cita con Ueda y además… ¿la media noche? Quizá a esa hora estuvo haciendo el amor con su amante… No se molestó en ver desde cuándo comenzaron con el toqueteo.
-Sé que no estuviste con él porque me lo dijo –le aclaró pensando que Maru se defendería de un momento a otro-. Además, a partir de la una de la madrugada me marcó al teléfono. Me dijo que se había quedado dormido en el auto, por eso no me llamó.
-Dijo que no durmió en toda la noche del viernes –comentó él mientras se recargaba en su silla cuando el mesero puso el café y ambos pedazos de pastel sobre la mesa.
Ambos agradecieron el servicio y el empleado se fue a atender a más clientes.
-Sí, así fue, por eso no me sorprendió que se quedara dormido en el auto… aunque es peligroso –Maru no dijo nada a eso.
Él sabía que Jin había estado con Kame, pero no diría ni una sola palabra hasta escuchar todo lo que Takako tenía qué decir. Sabía la historia de Jin de cabo a rabo, y a él le parecía que eran dos buenos amigos. Era normal que Jin se preocupara por Kame, ya que tenía la impresión de que lo veía como si fuera Reio, quién estaba fuera de Japón estudiando la preparatoria.
-La razón por la que no quise que trajeras a Kame-kun, a pesar de que también lo siento como mi amigo, es por lo que pasó el sábado –dijo Takako con seriedad-. Cuando Jin me llamó, me dijo que estaba con él, que habían pasado ciertas cosas y mientras dormía, Kame-kun hablaba por teléfono con una persona. Se quedó cuatro horas a la intemperie y se enfermó.
-Sí, en la escuela estuvimos cubriendo sus clases –contestó Maru.
-Me dijo que lo llevaría a su casa y me ofrecí a ayudarlo. Me respondió que no era necesario, que se quedaría con él toda la noche o hasta ver alguna mejoría, que era su culpa que Kame-kun estuviera enfermo.
-… Sí, lo mismo me dijo a mí –recordaba la cara de pena de Jin, cuando le contó que Kame no quiso despertarlo porque sabía que estaba cansado. Sin embargo, que se enfermara no era culpa de Jin.
-Aún así fui –agregó Takako después de asentirle a Maru-. Estaba preocupada por la gravedad de su salud. Tenía mucha fiebre y escalofríos, pero afortunadamente se puso mejor con un poco de sueño.
-¿Estás molesta con Kamenashi? –no lo creía posible, porque Takako era una mujer muy comprensiva y además, si Kame había estado enfermo era normal que Jin quisiera ayudarlo. No lograba entender cuál era el problema.
-No sabría decirte qué siento en estos momentos, porque para mí no hay problema que Jin quisiera cuidarlo sino… el modo en que lo hizo –contestó desviando la mirada hacia su pastel intacto.
-¿A qué te refieres? –Maru tragó saliva. ¿Sería posible que ella estuviera pensando lo mismo que Ueda le dijo esa misma noche?

“-Yuichi… ¿puedo comentarte algo? –dijo Ueda mientras hacía pequeños círculos en el pecho desnudo de Maru, después de haber terminado de tomarse en la cama.
-Dime –el mayor acariciaba su cabello, con la mirada ausente y enfocada en el techo: ¿acaso acababa de… poseer el cuerpo de Ueda? ¿Por qué no se sentía culpable?
-Tu amigo, el jefe de Kame-chan… -sonrió sonrojado- ¿Te has fijado cómo lo mira?
-¿Eh? ¿A qué te refieres? –preguntó Maru enfocando su atención en la nuca de Ueda.
-Hay cosas que me cuenta Kame-chan, que me parece que no son propias de pupilo y superior –se deslizó por la cama hasta quedar sobre su hombro, mirándolo a los ojos-. Tiene muchas atenciones con él y hasta me parece que… se comporta muy dulce.
-¿Jin? –alzó la ceja desconcertado. Ueda asintió con una sonrisa y Maru no pudo hacer más que sonreír y acercarlo a su rostro para besarlo- Él tiene a Takako-san, Tatsuya –le dijo con dulzura-; no va a arruinar su relación con ella.
-¿Qué quieres decir con arruinar? –Ueda se liberó y se sentó en la cama mirándolo con un puchero de indignación- ¿Quieres decir que Kame es…?
-No he dicho nada para insinuar algo malo sobre Kamenashi, no lo tomes así –pidió sentándose también y acariciándole las mejillas para calmar su enojo-. Solo he querido decir que no creo que haya sentimientos para él de parte de Jin.
-Yo no estaría tan seguro –dijo Ueda frunciendo la boca.
-¿Por qué lo dices? –Maru le soltó el rostro al ver su insistencia.
-Porque lo mira como tú lo hacías conmigo cuando nos conocimos en el bar. Estoy seguro que algo siente por él.
-Mmm… -se quedó pensativo. Para Maru, aquello era muy normal… ¿o será que no había pasado el debido tiempo con ambos para darse cuenta?
-Yuichi… -lo llamó sentándose en sus piernas, provocando que las sábanas que aún los cubrían, se deslizaran al piso.
-¿Q-qué? –preguntó al verlo muy cerca de su rostro y moviéndose delicadamente en su cuerpo.
-¿Hacemos una apuesta? –propuso acariciando su nariz con la propia.
-¿A qué te refieres? –quiso alcanzar sus labios, pero Ueda se reclinó hacia atrás para evitarlo.
-Si pasa algo entre ellos… me darás otra noche como la de hoy –sonrió con picardía colgándose del cuello de Maru para rozar con sus labios el cuello del mayor.
-¿E-eh? –apenas pudo preguntar en un suspiro, porque Ueda comenzaba un sensual juego de besos cortos y lentos por todo el cuello del profesor de francés.
-Pero sino… entonces te daré todo un día donde podrás hacer lo que quieras conmigo –se alejó un poco y le guiñó un ojo aún sonriendo coquetamente”.

-¿Yuichi-kun? –lo llamó Takako moviendo su mano en frente de sus ojos.
-¡Ah, pe-perdón! Te sigo… escuchando –contestó con una sonrisa tonta, ruborizándose por haberse perdido en sus recuerdos y dando poca importancia a las observaciones de Ueda.
-Te decía… -repitió al darse cuenta de que Maru no había escuchado ni una palabra sobre sus sospechas- que me da miedo que… Se escuchará ridículo, y a la vez me hace sentir humillada en cierto modo, pero no puedo dejar de pensarlo –se llevó las manos al mentón para sostenerse con ellas y después miró al profesor, que ya esperaba que le respondiera- …Como sea, sabes que no soy una histérica, así que te lo diré como lo siento.
-Adelante –Maru la alentó, pero la verdad es que no quería escuchar nada sobre el asunto. Se sentía entre la espada y la pared.
-Me da la impresión de que… a Jin…
-¿Ajá? –si decía lo que Ueda temía, no sabría cómo contestarle.
-Para que me entiendas, Jin no mira a Kame-kun con los mismos ojos con los que te mira a ti, o a Sonoda-sensei.
Y Maru comprendió. No era necesario que Takako fuera textual porque entendía lo que quería decir… solo que no sabía qué responder ante eso porque ya eran dos personas quiénes le comentaban lo mismo… y a decir verdad, él también comenzaba a pensar así después de ver cómo Jin se preocupaba por Kame y la forma insistente en que quiso cubrir sus clases… Él decía que era culpabilidad… pero detrás de eso había algo… Era verdad que Jin miraba a Kame de una forma especial…
-Has de pensar que soy una paranoica, ¿verdad? –preguntó Takako al ver que Maru se quedaba como una tumba.
No fue capaz de responderle. Escondió su mirada y selló sus labios. No pretendía darle su parecer porque quizá iba a deprimirla aún más… pero tampoco podía decirle mentiras… darle falsas esperanzas.
-¿Sabías que hace un mes que Jin y yo no hacemos el amor? –dijo ella partiendo un pedazo de pastel y masticándolo lentamente, como si el dulce fuera amargo.
-… ¿Eh? –eso ya era grave. Que Jin no… él mismo se llamaba “Tigre en la cama”… Era ridículo porque él siempre buscaba hacerla sentir amada, le gustaba complacerla y ahora de buenas a primeras… NADA.
-Fue cuando comencé a preocuparme más por esas miradas a Kame-kun… -miró a Maru con los ojos rojos: quería llorar pero estaba conteniéndose- Todavía me besa, me abraza, me dice que me quiere… pero ya no me dice “te amo” con el mismo sentimiento… A veces siento que se fuerza –Maru apretó los labios. Esa historia le sonaba parecida… Esa historia… la vivió con Suzuki…- Yuichi-kun –estiró sus manos para lograr tomar el brazo del aludido-, ¿qué estoy haciendo mal? –suplicó una respuesta que Maru no pudo darle- Si tú sabes algo… te suplico, por la amistad que tenemos, por el amor que le tengo a Jin… que me lo digas. Voy a intentar mejorar. Tú sabes que por él estoy dispuesta hasta a dejar mi trabajo. Si es porque yo no lo complazco de tener un bebé, lo haré… sabes que lo haría. Por favor, Yuichi-kun… dime qué es lo que debo hacer. Jin debió decirte algo, ¿ne? Por favor… no quiero perderlo, ¡por favor! –soltó el brazo de Maru y se llevó las manos al rostro, pues un par de lágrimas comenzaron a salir de sus ojos debido a la desesperación de sentir a Jin cada vez más y más lejos- No quiero… odiar a Kame-kun. Él me simpatiza tanto…
-… Takako-san… -¿qué podía decirle? Él no sabía nada de esa situación, pero tampoco podía decirle que eran imaginaciones suyas porque él también lo había detectado.
La chica continuó desahogándose en silencio, sintiendo el dulce sabor del pastel todavía en su paladar, una esencia que estaba volviéndose incómoda a medida que el nudo de su garganta le impedía soltar sollozos.
Lo único que fue capaz de hacer Maru, fue cambiarse de lugar y darle unas palmaditas de consuelo a Takako, intentando reconfortarla para que dejase de llorar. No importaba si algunos clientes volteaban a verlos, solo quería verla tranquila… pero también se preguntaba qué había visto ella aquel día para sentirse tan amenazada por Kame. No podía juzgar a Jin, porque él también había hecho algo semejante con Suzuki, la diferencia radicaba en: que ya era soltero cuando encontró a Ueda.

“-La fiebre no baja… -dijo Jin después de tocarle la frente y aprovechar que podía acariciarlo. Retiró unos mechones del cabello del menor y paseó con delicadeza su mano alrededor de la cara.
-Iré a ver si tiene paracetamol –comentó Takako poniéndose de pie después de tomar el termómetro de la boca de Kame.
-No es un perro, Takako… -interrumpió el mayor sin quitarle la vista de encima al enfermo, pero dejando escapar un evidente tono de enfado.
-… Jin, el paracetamol es para las personas, no para los perros –se dio cuenta que Jin estaba más ocupado en acariciar el rostro de Kame que en sus palabras, así que se puso de pie y fue directamente a la cocina-. Sino encuentro iré a comprar. Vi una farmacia en la esquina de la calle.
-Hai –fue lo único que dijo Jin.
La chica se quedó estática por unos momentos y salió de la habitación, moviendo la cabeza de forma negativa, intentando convencerse de que Jin solo estaba preocupado porque fuera su culpa que el menor estuviera tirado en la cama, todo porque se quedó dormido.
El mayor no se dio cuenta cuando su novia salió de la habitación y se quedó a solas con Kame, sino hasta pasados cinco minutos. Miró alrededor de la pieza y suspiró. Se acercó un poco más a Kame y le acarició el cabello y el rostro con más suavidad, preocupado de que no despertara debido a sus caricias. Definitivamente debía sentirse muy fatigado por el resfriado… y él era un tonto por no haberlo cuidado. ¡Qué importaban unas horas más de sueño! Cuidar a Kame debió haber sido su prioridad.
… Sería mejor que dejara de pensar así por el bien de su relación con Takako…
Tomó la mano de Kame después de pensar en su novia y se sintió aún más canalla, pero no había podido evitarlo. Le acarició cada dedo como si el solo roce pudiera hacerle daño. Quiso besar cada una de sus yemas, pero se contuvo… sería demasiado. Así que solo se limitó a continuar mirando aquella pequeña mano blanca y delgada, descansando en la sábana.
Para vencer la tentación de tenerla entre la suya, la tomó desde la muñeca para meterla bajo el cobertor, pero cuando hizo aquel movimiento quedó con una vista superior de Kame tan… linda, que no pudo evitar detenerse y continuar observándolo dormir.
La fiebre provocaba que las mejillas del menor permanecieran encendidas. Acercó sus labios a la frente de Kame, pero no la besó, sino que movió su rostro para dejar su mejilla al contacto con la frente y sentir el calor de su cuerpo. Fácilmente pudo saber que la fiebre había bajado un poco, pero desde que llegaron al apartamento permanecía constante.
Se quedó unos momentos más, con su mejilla sobre la frente del menor quién continuaba dormido. Con sus labios, susurró un ligero “lo siento” y cerró los ojos por unos segundos. Sin darse cuenta, entrelazó su mano con la de Kame, aquella que iba a dejar bajo el cobertor y volteó a mirarlo más de cerca, rozando su frente con su nariz.
Entonces no pudo más… no se aguantó… Dejó un pequeño y dulce beso en la frente de Kame y soltó un poco su mano para cobijarla. Se sentía un poco fría debido al ambiente. Cuando retiró sus labios, lo hizo lentamente, aprovechando mirar todo el rostro pasivo del menor, inundándolo la necesidad de tomarlo entre sus brazos y decirle que era lo más lindo que había visto… pero también, que estaba preocupado por su salud.
Se asustó un poco cuando lo escuchó murmurar algo que no comprendió, pero lo llenó de ternura el tono que había empleado: uno totalmente pasivo y relajado, como si estuviera comiendo algodón de azúcar. No podía explicarlo.
Recargó sus codos en la cama y volvió a besar su frente, repitiendo en sus ojos y nariz, sintiendo que el corazón le latía con rapidez y fuerza, pero… teniendo miedo por todo lo que estaba experimentando dentro de su pecho. Entonces… se detuvo de inmediato. Había algo más en ese rostro… algo que le producía una necesidad enorme, pero también… la sensación de impedimento. No debía hacerlo. Ya había ido demasiado lejos… no podía continuar pero…
Los delgados labios de Kame… su boca que esbozaba delicadamente un puchero aún cuando dormía. Sus mejillas sonrosadas por la fiebre… La forma en que Kame movía sus labios al momento de soltar gemidos. Se preguntó… si le molestaría…
Ni siquiera le dio tiempo a su consciencia de recriminarlo por ese pensamiento, pues ya estaba besándolos, tan solo tocándolos, rozándolos y acariciándolos con su nariz para dar el último beso como un roce delicioso en su labio superior, provocando que la boca de Kame se abriera ligeramente y dejara escapar un leve gemido de placer, lo que sorprendió a Jin.
Sabía que no era correcto, y más porque si Kame lo descubría… No quería pensar ni en la cara que le pondría, porque apenas había sido rechazado por la mujer de la que estaba enamorado y ahora… su senpai se atrevía a robarle un beso dormido… ¿qué diablos estaba pensando?
Inclinó la cabeza entre sus manos, pensando que perdió la cabeza en ese momento, pero no podía negar ya lo evidente: Kame le gustaba y no solo eso… si agregaba la palabra “MUCHO”, la situación se ponía más grave pero… de un modo tan romántico que le daban ganas de despertarlo y decirle que estaba dispuesto a hacerlo olvidar a aquella mala mujer.
¿Y Takako? Por eso mismo también… se sentía muy mal. No pudo evitarlo… pero eso no era excusa para decir que era correcto.
Mientras él cavilaba sobre lo sucedido, Takako estaba en el umbral de la puerta, observando cómo su novio se rompía la cabeza de preocupación… una preocupación que le transmitía y que a sí mismo, la perturbaba porque no era algo normal. Y quizá habría perdido la cabeza si hubiera visto el beso que Jin le robó a su pupilo”.
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por yuuko_jin el Miér Jun 08, 2011 11:21 pm

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k kontradiccion !!!!!! pobre jin, pobre takako!! waaaaa~~
TToTT
pobresitos!!!!
ya t habias tardado pero me encanto asi k valio la pena la esper!!!
waaa espero kontinues pronto!!!
onegai!!
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por meiii.pindy el Miér Jun 08, 2011 11:28 pm

CAP 9
SENPAI TO KISSU
(El beso con mi superior)

Kame comenzó a guardar sus papeles de sus clases. Tomó otros cuantos y los metió a sus cajones. Todavía tenía mucho qué preparar antes de…
-¡Ah! Es cierto –murmuró al recordar que tenía algo qué decirle a Jin, pero en cuanto levantó la cabeza se dio cuenta que estaba Ueda en la puerta, haciéndole señas a escondidas y Machiko había reparado en ellas ladeando la cabeza con confusión, sin entender con quién quería hablar “esa chica”-. ¿Tat-chan? –Kame ladeó la cabeza y se apuntó, pero Ueda negó y le apuntó a Maru, que estaba de espaldas organizando unas actividades escritas.
El menor hizo un puchero. Comenzaba a sentir celos de Maru porque su mejor amigo no hacía otra cosa que hablar de lo maravilloso que era su novio (no quería llamarlo “nuevo”, porque decía sentirse como una cualquiera). No obstante, estaba muy feliz por ambos, pero de todos modos… quería la atención de Ueda como antes.
Caminó entre los pasillos y llegó con su superior.
-Nakamaru-sensei.
-¿Qué pasa? –preguntó el mayor dibujando una amigable sonrisa en su rostro.
-Te buscan en la puerta –contestó indicando el lugar con su cabeza.
-¿Eh? –volteó de inmediato y se encontró con Ueda, que lo saludó agitando una mano sintiendo un poco de vergüenza, pues Machiko y otros profesores no dejaban de observarlo- ¡Oh! –murmuró dejando todo de lado y dirigiéndose rápidamente con su novio, a quien retiró de la puerta, llevándoselo a un lugar más seguro para hablar.
-Presumidos… -Kame infló las mejillas mientras sus celos crecían. Hizo un puchero y se volvió a su lugar.
-Kamenashi-sensei, ¿puedes venir un momento? –preguntó el Director asomándose desde su oficina.
-Hai –contestó sin dejar de mirar la puerta por donde ya no veía a ninguno de los dos.
Mientras tanto, Maru entró en un salón vacío del mismo piso de las oficinas de docencia, cerró con llave y cuidó que las cortinas estuvieran cerradas.
-¿Qué haces aquí? ¿No tenías clases en tu depa…? –pero no terminó de preguntar porque Ueda se lanzó a abrazarlo y sentirse protegido. Maru no le dijo nada, aún si estaba muy sorprendido, le devolvió el abrazo y recargó su boca en su cabello.
-Sí… –contestó estrechando más a Maru-, pero…
-¿Qué pasó? –preguntó tranquilamente, aunque por dentro estaba muy ansioso de saber qué ocurría.
-Lo siento. Sé que no debo traerte problemas a tu trabajo porque… -se separó un poco y lo miró con preocupación y un poco de miedo.
-No te disculpes antes de explicarme. Dime qué pasó –insistió el profesor acariciándole una mejilla para hacerlo sentir más tranquilo.
-Estaba dándole clases a Michi-chan –comenzó a explicar soltándose completamente de Maru, pero bajando la cabeza a medida que iba hablando-. Todo iba bien hasta que tocaron la puerta… Era Ryo…
-¿Eh? –Maru se alarmó. ¿Qué podía querer después de que Ueda le hubiera dejado claro que ya no quería nada con él?
-Fue para hablar sobre darle otra oportunidad, pero le dije que no. Como estaba dando clases no quise discutir y… tuve qué invitarlo a pasar mientras daba mis clases… -esbozó un puchero, preocupado porque Maru fuera a enojarse, pero en vez de eso, su novio lo abrazó nuevamente y besó su cabello.
-Dime, por favor, que no te hizo nada… -susurró Maru cerrando los ojos para calmarse. No tenía pensado ir a buscarlo y dejarle en claro que dejara en paz a Ueda, ese era el estilo de Jin. Estaba alterado por no poder cuidarlo como le prometió.
-Yuichi… -se aferró a la ropa de su novio y después movió la cabeza en forma negativa- Pero se quedó hasta que las clases terminaron y me pidió que habláramos. Le dije que no podía… que tenía qué salir, aunque no me creyó la mentira porque se sabe todos mis horarios…
-Deberías cambiarlos, Tatsuya –recomendó en voz baja, pensando en cómo podría protegerlo.
-Me pidió una nueva oportunidad, pero no quiero dársela. No lo entiende… y tampoco quiero decirle que tengo una pareja nueva porque siento que sería peor. Pensé en salir porque de quedarme ahí… Me dio mucho miedo…
-Entiendo…
-Fue el único lugar que se me ocurrió… pero creo que soy un tonto… -susurró escondido en su pecho.
-¿Por qué? –intentó buscar su rostro pero prefirió dejarlo así.
-Porque viniendo aquí… Quizá piense que vengo a ver a Kame-chan… No quiero que le haga daño –volteó con Maru con una expresión de profunda preocupación.
-Sí, por lo que me has contado, es obvio que pensará que viniste por Kamenashi.
-Me-mejor me voy –se separó, pensando en dónde podría esconderse.
-No, creo que es hora de decirle las cosas, ¿no crees? –le tomó la mano y la acarició para hacerlo sentir más tranquilo, pero solo empeoró las cosas.
-¡N-No, Yuichi! ¡Él…! Aún no creo que sea tiempo –lo abrazó sintiendo un gran pánico.
-¿Crees que te haya seguido? –preguntó acariciándole el cabello, sin soltar su mano.
-No sé… -negó aún en el regazo de Maru.
-Tranquilo… te dije que te iba a cuidar y eso voy a hacer. No tengas miedo, él no va a hacerte daño –depositó un gentil beso en su cabeza otra vez, pensó rápidamente en cómo esconderlo de ahora en delante de Ryo.
-Yuichi… -por alguna razón, se sintió más tranquilo de estar entre sus brazos y escuchar que lo cuidaría. Tal vez haber ido ahí no fue tan mala idea después de todo- Me gusta cómo me hablas…
-Saco mis frases de internet, por si te interesa saberlo –bromeó acariciándole la espalda para hacerlo sentir más tranquilo.
-Mentiroso~ -esbozó un puchero y cerró los ojos, quería quedarse así por el resto del día pero… ambos debían trabajar.
-Habla a tus alumnos y diles que te vas a hacer el amor con tu novia de por vida, que no les darás más clases –esa frase era tan vergonzosa, pero solo quería hacerlo reír.
-¡Yuichi! –se separó mirándolo entre la incredulidad y el desacuerdo, sonrojándose notoriamente.
-Es broma, Tatsuya –le besó la nariz, enternecido por las muecas de su novio.
Ueda infló las mejillas y se estiró un poco para alcanzarle los labios, rozándolos y besándolos con una sonrisa en el semblante, victorioso de recibir respuesta de Maru, quién lo atrajo por la cintura y no dejó que las caricias terminaran.
-Ne, Yuichi… -lo llamó cuando por fin pudieron respirar un poco- ¿quieres… ésta noche? –susurró en su oído, abrazándose a su cuello.
-Tentadora oferta –le besó el oído y paseó sus manos por su espalda delgada, sonriendo al pensar que lo dejaría quitarle esa estorbosa camisa por la noche-. De hecho…
-Nani? –dejó escapar una risita juguetona ante las cosquillas de las caricias.
-Estaba pensando que sería mejor que vivieras un tiempo conmigo –dijo Yuichi sonrojándose.
-Ah… Yuichi~… -Ueda estaba complacido por la proposición. Creía que era una broma que más o menos decía así “Sería mejor que vivieras conmigo para hacer el amor cada vez que nos dé la gana”.
-No es por eso que estás pensando, Tatsuya –lo soltó y le tomó las manos, mirándolo directamente a los ojos.
-¿Entonces? –ladeó la cabeza un poco decepcionado.
-Sería buena idea… en lo que tu ex novio acepta que ya todo terminó. Creo que si deja de verte…
-Pero… ¿y si va en busca de Kame-chan? –no quería siquiera pensar qué le haría Ryo si lo encontraba solo. Estaba preocupado por su seguridad.
-Ya pensaremos en algo, ¿sí? Pero ahora quiero que estés tranquilo. Veremos qué hacer en cuanto terminen las clases –le descubrió la frente, sonriéndole para brindarle tranquilidad, pero lo cierto era que también estaba preocupado.
Ueda no pudo responder. Le conmovía la forma en que Maru lo cuidaba y trataba. No pensaba que de verdad fuera a sentirse tan seguro con otra persona… y es que Yuichi le había robado el corazón tan rápidamente, que poco pudo hacer por evitarlo.
-Gracias, Yuichi… -y no lo dejó contestar pues comenzó a besarle los labios, abrazándose fuertemente a su cuello y soltando suspiros entre la preocupación y la incertidumbre.
El profesor de francés se los devolvió y lo giró para apoyarlo en el escritorio más cercano. Ueda se sostuvo en el límite del mismo y sonrió divertido ante el inesperado movimiento. Tomó una de las mejillas de su novio, mientras que con la otra mano se sostenía y dejaba escapar risitas divertidas.
Maru también se recargó en el mueble, reclinándose un poco contra Ueda y alcanzar mejor sus labios, los que besaba sin dar tregua y siendo seducido por las risitas del menor, que de vez en cuando escondía los labios para que su novio se quejara.
-Sensei… tienes clases~ -dijo melodiosamente mientras le besaba y mordía tiernamente los labios, divirtiéndose un poco con las expresiones de Maru.
-Hai… En un… momento… -lo tomó por la cintura para evitar que continuara escapando y continuó besándolo, ésta vez, con más seguridad.
-¿Un ejecutivo de Fuji TV? –preguntó Kame sorprendido.
Él y Machiko caminaban tranquilamente a sus respectivos salones de clases. La profesora le había dado alcance para poder hablar con él.
-Sí, créeme que me sorprendió mucho –dijo la chica abrazando sus libros-. Mi mamá me consiguió la cita a ciegas. Al principio no quería ir porque le dije desde un principio que no quería nada de eso pero… me ha ido bien –asintió sonrojándose y sonriendo.
-Ah… -quiso preguntarle qué había de Jin, pero era mejor no recordárselo porque no quería ser entrometido.
-Me siento bien, ¿sabes? –un par de alumnos pasaron de ellos después de saludarlos, cogidos de la mano y sonriéndose coquetamente- Aunque creo que Akanishi-sensei siempre será mi amor platónico.
-¿Ah? –Kame ladeó la cabeza sorprendido.
-Desde que él me ayudó a dejar mi pánico escénico pensé que sería el hombre de mi vida, pero me equivoqué –sacó la lengua en forma adorable y continuó-. Akanishi-sensei puede ser una persona muy amable, dulce y le gusta mucho ayudar, sobre todo a sus kouhai, pero eso no quiere decir que sienta algo por ti –bajó la cabeza sintiéndose apenada porque pensó diferente cuando estaba enamorada de él-. Sin embargo, a veces, cuando queremos algo con mucha fuerza… es imposible ver la realidad de las cosas.
-Souka… -Machiko tenía mucha razón y… él estaba pasando por esa misma etapa que le describía su compañera.
-Aunque creo que Uehara-san siempre me caerá mal –se rió con timidez-. No puedo evitarlo. Nunca nos hemos llevado bien.
-No comprendo. Ella es una mujer muy amable también. Es buena persona –en ese momento recordó que era amigo de la novia de su superior y… sintió vergüenza de emocionarse cada vez que estaba con Jin.
-Y no lo dudo. Quizá… es porque le tengo celos –levantó la ceja avergonzada y volteó con Kame-. Guárdame el secreto, ¿ne?
-Seguro –contestó Kame sonriendo.
-Bien, yo me quedo aquí, Kamenashi-sensei –se detuvo en el umbral de la puerta, con un grupo que se encontraba enfrascado en sus apuntes-. I‟ve heard from the Director that you don‟t have a girlfriend. What a waste, Kamenashi-sensei. Try to find a beautiful girl, you deserve someone who loves you –Machiko le guiñó el ojo y se dio media vuelta para entrar en su salón, dándoles los buenos días a sus alumnos.
Kame se quedó de pie en frente del salón de su compañera y después bajó la mirada, pensando en que hacía poco tuvo qué vivir el rechazo de la chica que le gustaba… con la que ansiaba casarse.
Emprendió el camino hacia su salón, cargando los libros bajo el brazo y pensando profundamente sobre las palabras de Machiko. Ella había encontrado el amor en una cita a ciegas, aún sino quiso aceptar desde el principio… ¿podría él tener la misma suerte?...

“Eres muy lindo, Kazuya-kun… pero no te amo del mismo modo en que tú lo haces. Ni siquiera te amo… Sé que esto es cruel. No debería decirte así las cosas, pero sino lo hago insistirás… por eso te pido perdón.
El anillo que me diste es muy hermoso, gracias, pero… lamento no poder aceptarlo. Lo guardaré como un lindo recuerdo sobre la persona que mejor me ha tratado, pero no puedo usarlo porque no acepto casarme. Aún hay cosas que quiero hacer, gente a quién conocer y lugares qué visitar. Casarme solamente provocaría restringirme de ello.
Lo siento mucho, Kazuya-kun. Es mejor ya no vernos más y… que tú sigas tu camino y yo el mío. Es lo más sano para ambos. No me vuelvas a buscar porque ya no quiero hacerte más daño. No creo que seas tú el del problema, sino yo… que aún no tengo la madurez suficiente para aceptar un compromiso serio. Me gusta cuidar de mí misma, satisfacer lo que quiero y no lo que los demás quieran… así que… no puedo continuar.
Y créeme que sí tomé mucho en cuenta tu petición, por eso te estoy contestando hasta ahora. De verdad pensé en aceptarte, porque sé que contigo estaré segura y seré amada y respetada como cualquier mujer querría serlo pero… no puedo decirte que sí. Al menos no ahora y tampoco puedo decirte que esperes a que yo quiera casarme, porque no sería justo.
Sé que algún día encontrarás esa chica que te diga “Te amo. Acepto. Me siento muy feliz de ser tu prometida”, y créeme, esa chica no soy yo. Te tengo muchísimo cariño pero no te amo.
Al menos puedo asegurarte algo… la persona que esté a tu lado, que decida amarte del modo que deseas, será muy feliz en la cama contigo… créeme, eres capaz de complacer a una chica porque eres tan entregado, dedicado y tierno en la intimidad, que no creo que tengan quejas contigo de ese tipo.
Eres una persona que vale mucho, Kazuya-kun, no pierdas tu tiempo con alguien que no es capaz de amarte. Sin embargo, ten en cuenta que siempre te guardaré en mi corazón.”


Se le saltaron las lágrimas al recordar parte de aquella conversación telefónica de hacía poco… no podía evitarlo porque de verdad se había encariñado mucho con Yoko, pero ella solo lo veía como alguien que la trataba como una dama en la cama. ¿Qué había de todo su esfuerzo por satisfacerla completamente, fuera de la intimidad? ¿Eso no lo tomó en cuenta? Ni siquiera tocó el tema cuando conversaron… Quizá… no le interesaba…
Suspiró y se limpió las lágrimas que querían salir. No era momento de ponerse sentimental porque tenía clases en ese momento. Era su deber trabajar y los asuntos sentimentales debía dejarlos fuera del mismo.
Yoko tenía razón. Algún día encontraría a la chica ideal, la persona que apreciara todos sus esfuerzos… aunque por el momento, no podía sentirse atraído en pensar en otra que no era ella, porque de verdad seguía sintiendo algo fuerte.
El tema de Jin… para él estaba fuera de discusión, porque además de ser su senpai, era novio de una persona a la que no quería hacer daño. Ya tenía muchos problemas teniendo de rivales a chicas como Machiko, que aunque estaba fuera de la jugada, seguían viéndola con ojos de envidia. Y más con las palabras de su compañera, de que Jin era igual con todos sus pupilos, tenía más razón para desencantarse.
-Si te quedas aquí de pie llegarás tarde –dijo la voz de Jin atrás de Kame.
El menor se sobresaltó y volteó con su superior, quién lo miraba con una inesperada ternura que lo hizo estremecer. ¿Por qué Jin tenía qué ser tan…? ¿Por qué le hablaba así? Provocaba que todo lo que le había dicho Machiko regresar a su memoria y lo hiciera sentir más triste.
-¿Qué pasa? –ladeó la cabeza al ver que no le respondía, pero más que nada… Kame se notaba muy desanimado. Nada qué ver con el chico alegre que había dejado las oficinas hacía más de quince minutos.
-Nada –contestó Kame dándole la espalda y caminando nuevamente hacia su aula.
-¡Ka…! –algo le dijo que sería mejor idea dejarlo solo. Comprendía que algo andaba mal y normalmente se lo decía pero ahora… ¿qué ocurría?- ¿Qué le pasa?...
-Jin –lo llamó Maru que venía acompañado de Ueda, quién miraba las instalaciones de la escuela como si fuera algún palacio europeo.
-Ah… No se permiten niños –bromeó Jin al ver a Ueda, quién infló las mejillas y le sacó la lengua.
-Déjalo en paz, Jin. Necesito hablar contigo. ¿Nos vemos para comer? –propuso Maru con mucha seriedad.
-¿Qué pasa? Por tu tono de voz me doy cuenta que es algo de suma importancia –comentó Jin desconcertado.
-Sí, lo es –miró su reloj y supo que no podía perder más tiempo-. Dile a Kamenashi, si lo ves, que también queremos hablar con él.
-Acabo de verlo, pero… está más frío que el invierno –intentó hacerlo parecer broma, pero la verdad estaba muy preocupado por la reacción de su pupilo… Hasta le había dolido el ser ignorado.
-¿Qué le habrás hecho? –cuestionó Ueda arqueando la ceja.
-No le hice nada. Solo lo saludé –sí, bueno… el solía llamar a sus comentarios con Kame “saludos”.
-Bueno, de todos modos todos comemos en la cafetería, así que lo encontraremos ahí –Maru se metió las manos en los bolsillos y después pasó de Jin poniéndole una mano en el hombro para despedirse, mientras que Ueda lo siguió haciendo una reverencia hacia Jin.
-… ¿Qué es esto? ¿La escuela se ha convertido en guardería? Solo espero que el Director no lo regañe –dijo Jin mirando a la pareja caminar hasta doblar en un recodo y perderse. Esbozó un puchero pensando que eran bastante discretos pues aguantaban las ganas de sonreírse, tocarse o darse miradas de complicidad en aquel lugar público. Maru siempre había sido discreto, pero por lo que le hablaba de Ueda… le sorprendía que el menor pudiera contenerse de tenerlo tan cerca-. Qué presumidos… -se corrigió la garganta y avanzó por el pasillo para llegar a su salón de clases.
De camino, pasó por en frente del salón de Kame quién estaba anotando algunos ejemplos en inglés abriendo unos corchetes debajo de los mismos, para que los alumnos los tradujeran al inglés.
Se detuvo en frente y miró al salón que leía con dificultad el roomaji. Los comprendía porque de primeras no se podía uno acostumbrar al alfabeto usado en la mayor parte del mundo, pero eso no era lo que le preocupaba, sino esa mirada tan seria que tenía Kame. Quizá no lo conocía tan bien, pero sabía que algo tenía en la cabeza porque el menor disfrutaba mucho dando clases.
Más tarde, Jin salía de sus clases cuando escuchó a unas chicas que pasaban…
-Me pregunto qué le ocurrirá a Kamenashi-sensei –comentó una de ellas y se veía bastante preocupada.
-No lo sé… -dijo una segunda.
-Usualmente siempre anda de buen humor y con una sonrisa, ¿ne? Ahora… pareciera que está decaído… -dijo una tercera.
-¿Lo habrán regañado? –cuestionó la primera.
-¿Crees que eso sea? ¿Akanishi-sensei habrá sido muy duro con él? –agregó la tercera llevándose las manos al pecho.
-Quién sabe. Ya ves que es su jefe inmediato –agregó la segunda.
Jin las siguió discretamente para poder escuchar la conversación. Tratándose de Kame y el problema que pudiera tener por la mañana, quería saberlo, pero al darse cuenta que las alumnas lo culpaban por algo que naturalmente no había hecho ni participado, se desconcertó.
-Siento mucha ternura cuando los veo juntos –comentó la primera emocionada-. Me he dado cuenta que siempre se reúnen para comer.
Entonces Jin se sonrojó. No creía que las alumnas pensaran de ese modo sobre su amistad con Kame.
-¿Cómo puedes saber que siempre lo hacen? Nada más venimos dos veces a la semana y ni siquiera estamos en horas de almuerzo –dijo la segunda cruzándose de brazos.
-Cuando vine a clases de recuperación por una semana, los veía siempre juntos en el almuerzo.
-Es cierto. Tus clases terminaban al medio día, ¿cierto? –cuestionó la tercera.
-Así es. Se ven realmente lindos juntos –dijo la primera emocionada.
-¡Cierto! –agregó la segunda.
El profesor sonrió emocionado. ¿De verdad se veía lindo al lado de Kame? Nah… El lindo de los dos era el menor porque siempre hacía la hora del almuerzo muy amena, además de que se reía de sus estupideces.
-Pero él tiene novia, ¿cierto? –interrumpió la tercera alzando la ceja.
Fue cuando Jin se detuvo a pensar en Takako. Era verdad… él ya estaba volando al país de los sueños con Kame, cuando aún tenía qué pensar en que tenía a una persona qué cuidar, alguien con quien vivía y a quien decía amar… Aunque ya no estaba seguro de lo último. Claro que le guardaba muchísimo cariño a Takako… pero desde hacía una semana estaba pensando seriamente sobre sus sentimientos por ella.
-¡Ash! ¡Arruinas la emoción! –comentó la primera encogiéndose de hombros.
-Yo nunca la he visto –dijo la tercera-, pero mis amigas de avanzado la conocen. De hecho una vez tuvieron la oportunidad de hablarle y la describen como una chica dulce y amigable. Dicen que hasta llama amargado a Akanishi-sensei.
-¡Ehh! ¡Eso no está bien! –se quejó la segunda- Provocará que los alumnos le pierdan el respeto.
-¿Crees que alguien podría hacerlo? Akanishi-sensei tiene sus métodos para lograr que nadie se lo falte –contestó la tercera con mucha seguridad.
-Supongo que es un juego entre amantes, ¿ne? –comentó la segunda riéndose.
-Pero volviendo al tema principal… ¿Creen que se haya peleado con Akanishi-sensei? Se ve triste. En toda la clase no sonrió –dijo la primera muy preocupada.
-¿Por qué le atribuyen el problema a Akanishi-sensei? Que se lleven bien no quiere decir que sea la única persona con quién mantengan contacto –se quejó la tercera perdiendo la paciencia con sus amigas idealistas.
-Es lo único que se me ocurre –la segunda se metió las manos a los bolsillos harta de escuchar puras objeciones de la tercera.
-No he sabido que tenga novia –se encogió de hombros la primera.
-Ni yo –aseguró la segunda.
-Si tiene problemas o no, pueden ser de cualquier tipo –y así se fueron discutiendo hasta doblar el recodo, pero Jin se quedó de pie pensando en todo lo que habían dicho, pero había algo que le llamaba mucho la atención: “No he sabido que tenga novia”.
El rechazo de Yoko era muy reciente todavía… Podía ser que Kame se hubiera acordado y ahora se sintiera triste. Los anteriores días había podido llevarlo bien. El menor le había comentado que cuando estaba solo, se acordaba de Yoko y eso lo ponía melancólico y triste, pero cuando estaba acompañado por Ueda, Maru, Takako o él, se sentía mejor, porque no la tenía en la cabeza. Incluso dar clases, meterse de lleno en el trabajo, lo ayudaba a no pensar en Yoko… el problema era estar solo.
Yoko… el problema era estar solo.
Otra razón podía ser un regaño, como habían dicho las chicas, él no lo había reprendido, pero recordó que el Director lo hizo llamar antes de comenzar las clases. Quizá su jefe había cargado la mano al menor y logrado deprimirlo de tal modo de no disfrutar su trabajo o encontrarse con sus amigos.
Se dijo tonto y se apresuró a ir a buscarlo al salón de donde venían las chicas que siguió. Pasó rápidamente por el salón de Maru, donde Ueda y el mismo se asomaron al verlo correr tan rápido.
Llegó al aula pero ya estaba vacía. No había rastros de Kame… pero al voltear a su izquierda, camino contrario por dónde había venido, vio la frágil figura del menor dirigirse a los baños. No perdió el tiempo y lo siguió.
Al entrar en el mismo recinto, lo encontró mirando hacia la puerta, asustado por el ruido que hizo al correr hasta ahí.
Sin embargo, a Jin lo que más lo desconcertaba, eran los ojos rojos del otro que denotaban que estaba triste.
-Senpai… -dijo Kame cuando lo vio.
-¿Qué tienes? –le preguntó con suavidad, acercándose a él y limpiándole una lágrima que resbalaba por su mejilla.
-Na-nada… Solo me siento un poco sensible. Eso es todo –contestó limpiándose los ojos con el trozo de papel arrancado del despachador de la pared.
-¿La extrañas? –continuó hablándole con el mismo tono, pensando que sino lo hacía así, podría lastimarlo.
-… No hablemos de eso, senpai. Se me pasará –dijo el menor esbozando difícilmente una sonrisa fingida.
-¿Te regañó el jefe? –insistió queriendo abrazarlo, pero el lugar no era apropiado y quizá Kame no se sentiría cómodo.
-… ¿Has venido hasta aquí, corriendo, solo porque estás preocupado por mí? –ladeó la cabeza desconcertado y al mismo tiempo, no pudo evitar sentirse halagado por la expresión de Jin. Era como si… pudiera sentir su desesperación por saber si estaba bien. Era muy lindo de su parte… muy tierno querer saber de su situación.
Jin asintió, mientras que Kame también anhelaba un abrazo.
-¿Por qué te sonrojas? –se animó a tomarle las mejillas, lo que provocó que el rubor del menor se encendiera siendo cada vez menos discreto.
-Creo que vuelvo a tener fiebre, senpai… -mentía descaradamente y sabía que Jin lo descubriría pero… tenía qué pensar en algo. No podía simplemente responder que estaba conmovido y sentía la necesidad de ser abrazado, protegido… querido.
-No es verdad… Tu piel está igual de suave –sonrió con ternura al ver que su kouhai bajaba la mirada.
-Eso no tiene nada qué ver con la fiebre, senpai –sonrió halagado pero aún con la mirada baja.
-Kame-chan… -lo llamó para que lo mirara.
Y lo consiguió, porque el menor levantó la vista y observó todo su rostro, el cual lo miraba con gentileza y... ¿Por qué Jin era así? ¿Por qué no podía portarse como el primer día? Exigente, estricto, serio… Amable pero… arrogante. ¿Por qué? Sería más fácil negarse a ese tipo de acercamientos.
-Yo… -Jin se saboreó los labios de Kame y tuvo que tragar saliva para calmar las ansias que cada vez eran más fuertes. Dudaba dar un paso atrás a su necesidad y…
-¡Jin! –escuchó que desde fuera de los servicios lo buscaba Maru.
Escondió los labios, al igual que Kame, quién había bajado la mirada apenado por dejarse llevar por sus sentimientos. Supo que después de ese acercamiento, el menor podría alejarse de él y… ¡por Dios! ¡Cómo le dolería eso! El solo pensarlo quemaba por dentro.
-Ah, aquí estás –dijo Maru entrando al baño, pero guardó silencio de inmediato que vio a Kame parado detrás de Jin, alejándose discretamente, con la mirada baja y sus mejillas encendidas.
-Dime, Nakamaru-sensei –contestó Jin intentando parecer poco nervioso, pero lo cierto es que estaba igual de rojo que Kame.
-Etto… -no sabía qué decir. Se sentía mal por interrumpir pero… pero si Jin quería conquistar a Kame, si le gustaba el menor, tenía qué terminar primero con Takako.
-¿Mmm? –Ueda asomó la cabeza por un costado de Maru y se encontró con Kame que se rascaba el brazo, intentando disminuir el rubor de sus mejillas- Kame-chan, ven conmigo –dijo Ueda animado al sentir el aire de tensión en el ambiente-, vamos a almorzar, ¿ne?
-Ah… Hai… -pasó de largo de Jin, sin siquiera darle una tímida mirada. Se sentía tan avergonzado y arrepentido que no pudo evitar ignorar también al mayor de todos, que lo observaba salir con Ueda.
Cuando se hubieron quedado solos, Maru tomó aire y se recargó en el límite del lavamanos.
-¿Me puedes explicar qué pasó? –pidió entrelazando sus manos, dejándolas descansando en sus piernas.
-Yo no soy como tú, Yucci –contestó Jin tomando la misma posición, pero mirando hacia el techo-. No me puedo aguantar…
-Ya sabía que te gustaba –lo interrumpió y Jin volteó con él impresionado-. Eres malo disimulando, Jin –se cruzó de brazos-. Lo peor de todo es que no soy el único que se ha dado cuenta.
-… ¿Qué quieres… decir? –sintió miedo al pensar que alguien más supiera sus sentimientos pero sobre todo… que no fuera capaz de ser discreto.
Le era muy difícil, porque de solo ver al menor por la mañana… le nacía el deseo de tener su atención solo para él… y últimamente se daba cuenta que así era. Los días en que tuvo qué faltar por enfermedad, le entró el mal humor. Estaba apático y miraba el escritorio de Kame, esperando que mágicamente apareciera ahí, trabajando y de vez en cuando, que sus miradas se cruzaran para sonreírse.
-Quiero decir que Takako se siente amenazada por él –lo soltó sin más. Sabía que era corrector que se lo dijera, pero Jin tenía qué saberlo porque sino, seguiría haciéndole más daño.
-… ¿Cómo? –se sorprendió. No esperaba que ella se diera cuenta. No quería ni pensar en cómo se sentiría por eso.
-No te enfades, pero el otro día tuve qué consolarla porque está desesperada. Dice que ya no la amas, Jin –miró el piso, recordando cada lágrima derramada por su amiga-. Ella es mi amiga. No puedo evitar sentirme enfadado contigo pero… también eres mi amigo. Me siento entre la espada y la pared, ¿comprendes?
Jin asintió avergonzado. También estaba enfadado consigo mismo, pero de repente también lo estuvo con Takako, por no ser capaz de contarle a él o el cómo se sentía. No tenía por qué acudir a Maru si el problema era de pareja.
-Entiendo que te guste otra persona. No puedo obligarte a que te quedes con Takako-san porque no es mi vida, pero tampoco puedo decirle que se dé por vencida. Ella te ama todavía.
-Lo sé… -sin embargo, Jin ya no sentía el mismo deseo por su novia.
-Piénsalo bien, Jin –se separó del lavamanos y metió sus manos en los bolsillos-. No es justo que la hagas sufrir si es que quieres ir detrás de… él –no quiso mencionar el nombre por si alguien entraba-. También ten en cuenta que Takako-san lo adora. No son los mejores amigos pero tú mismo has visto cómo se comporta con él: lo trata como si fuera su hermano pequeño y consentido.
-Lo sé… -los había visto. Takako solía mimarlo mucho y a veces sentía celos de eso, pero últimamente se habían invertido… ahora celaba más a Kame.
-Ella no quiere odiarlo. Eso mismo me dijo. Es importante que hables con ambos, sobre todo contigo mismo. Piensa a quién de los dos quieres a tu lado –le puso una mano en el hombro para animarlo, pero Jin no podía hacer otra cosa que pensar en lo idiota que era.
-Yucci… -lo llamó después de volver a asentir.
-Dime.
-Soy un desgraciado, ¿cierto? –Maru no quiso responderle al instante- Teniendo novia… después de todo lo que hemos sufrido juntos… ahora simplemente coqueteo con otra persona y… me olvido de ella. Soy de lo peor, ¿verdad?
-No creo eso –sonrió de forma comprensiva-. Supongo que no te has podido aguantar, tanto que no sabes ni cómo detenerte.
-Es que lo veo y… -suspiró recordando la cercanía qué había logrado- No sé, Yucci… de verdad me gusta.
-¿Más que Takako-san? –sabía que era demasiado pronto para contestar aquella pregunta.
-Es imposible compararlos. Son diferentes y además, con Takako tengo muchos años. Me asusta hacerle daño.
-Comprendo.
-No es que no la ame –sonrió apesadumbrado-, pasa que… es difícil manejar esto. A él lo veo más tiempo que a ella. Supongo que eso me hace… perder más rápido la cordura.
-Ya lo creo que sí –sonrió comprendiendo cómo se sentía Jin.
-Tengo qué pensarlo bien.
-Hay algo más que quiero decirte… de hecho, pedirte. Pero puedes negarte –cambió de tema, sin embargo, Kame estaba incluido.
-¿Qué cosa?

-Kame-chan… -lo llamó Ueda preocupado.
El mayor se lo había llevado al jardín que estaba cerca del aula donde Kame había dado sus clases. Necesitaba hablar seriamente con él.
-No hice nada –contestó con mucho miedo.
-Lo sé –Ueda le acarició la cabeza y sonrió.
-Tat-chan…
-¿Quieres que te diga algo? –preguntó sabiendo qué era lo que Kame quería decirle.
El menor respondió asintiendo mientras se sentaba en una banca cercana.
-Akanishi-san te gusta –dijo con suavidad inclinándose en frente del menor.
-No es cierto, solo me simpatiza –contestó Kame mirando el césped, muy asustado pero sonrojado por las palabras de Ueda.
-Tortuguita, no tiene nada de malo que te guste –se sentó a su lado y le buscó el rostro, muy preocupado porque su amigo negaba sus sentimientos.
-Sí, tiene mucho de malo si pasa eso –empleó aquel tiempo de conjugación para evitar aceptar que de verdad le gustaba, y que estaba muerto de ganas porque Jin lo besara en el baño (aunque era un lugar poco romántico)-. Takako-san es mi amiga.
-Kame-chan… -notaba cómo le costaba trabajo hablar del tema, cómo se empeñaba en negar lo que sentía, cuando era evidente que le gustaba su superior. La forma en que se le iluminaban los ojitos cuando hablaban de él… Era evidente.
-Ellos se aman, Tat-chan, y yo respeto su relación –dijo muy decidido a no cambiar de parecer.
-Basta, te haces daño diciendo esas cosas –le tomó las manos, sintiendo que temblaba.
-Es la verdad –el tono de Kame era tan… obligado, que el corazón del mayor se sentía chiquito.
-Mírame, Kame-chan –pidió Ueda con firmeza. Respetaba la forma de pensar de Kame, pero no iba a permitir que se hiciera el tonto. Negar las cosas solo lo haría pasar por el mismo dolor que le infringió estando con Yoko.
Kame hizo caso y miró a Ueda, muy a su pesar, pues quería continuar haciéndose a la idea mientras continuaba mirando al piso.
-Mirándome a los ojos, dime… -y tomó aire para soltarlo- dímelo… dime que Akanishi Jin te es totalmente indiferente, que solo sientes respeto. Dímelo, Kame.
El menor se sintió entre la espada y la pared. Se asustó en el momento en que escuchó la petición de Ueda y entonces, huyó la mirada de nuevo, cerrando los ojos con fuerza.
Ueda le tomó las mejillas y lo hizo mirarlo, pero Kame se negaba a abrir los ojos.
-Estás haciendo lo mismo que con Yoko-san, Kame –lo reprendió Ueda muy molesto-. Primero la negación, luego explotas porque ya no puedes ocultarlo. Se lo dices después de un tiempo ¿y qué pasa? Te haces daño –Kame abrió los ojos con lágrimas en los mismos-. Si él te corresponde, lo que suceda con Uehara-san no es asunto tuyo.
-Pero somos amigos y…
-Tú no has buscado nada, Kame-chan –lo interrumpió soltándole las mejillas-. Al final, ninguno de los dos ha podido evitarlo.
-Pero…
-Quiero que lo entiendas para que puedas controlarte. Escúchame bien, Kame-chan –le dolía hablarle así, pero no le dejaba otra salida-, por unos días no viviré contigo. Necesito alejarme de todos los lugares que Ryo piense que puedo estar y… por el día de hoy, creemos que lo mejor es que te quedes en compañía de Akanishi… Al menos por ésta noche.
-¡Demo, Tat-chan…! –se alarmó y se puso de pie desconcertado, preocupado y sobre todo, nervioso.
-¡Escúchame! No lo hacemos para que… para lo que piensas. Estoy preocupado por ti pero sino hago algo, Ryo va a continuar buscándome y… necesito que a ti te deje en paz también. Cuando se dé cuenta que de verdad ya no vivo contigo, entonces regresaré, ¿entiendes? –le tomó los brazos para hacerle entender, pero Kame se soltó porque estaba muy enfadado.
-¡No soy un niño que no puede defenderse! –gritó sintiéndose traicionado y abandonado por Ueda.
-¡Lo sé, pero escúchame! ¡Yo…!
-¡Solo quieres deshacerte de mí ahora que…! ¡No busques excusas, Tat-chan!
-Kame… -no era por eso que iría a vivir con Maru por unos días. No quería dejarlo solo de verdad porque tenía mucho miedo por él, pero después de haber hablado con su novio largo y tendido sobre el asunto, comprendió que era la mejor forma, ¿y quién mejor que Jin para cuidar a Kame?
-¡Ya no me pones atención desde que lo conoces! –le espetó con los ojos llenos de lágrimas.
-No es cierto… -le dolió escucharlo hablar así.
-¡Sí es cierto! ¡¿Y qué si yo quería que me besara?! ¡¿Y qué si lo niego?! ¡¿Y qué si me duele y no sé qué hacer?! ¡Todas esas cosas te valen, Tat-chan! ¡Te valen de verdad!
-No es verdad… -restregó los labios al interior de su boca y las lágrimas también se le vinieron. Su error fue haber abordado el tema de la separación así, porque Kame estaba muy alterado. Lo había dicho mal y el resultado era ese pero… no era porque le estorbara. Kame también estaba siendo muy injusto.
-Hey, basta ya, Kamenashi-sensei –interrumpió Maru que venía acompañado de Jin, el cual observaba la alteración del menor.
-¡Tú no me hables! ¡Me robaste a Tat-chan! –espetó Kame furioso.
-¡Kazuya! –Ueda le levantó la voz de forma que Kame soltó un gemido de sorpresa, provocando que las facciones caprichosas y enfadadas del menor se borraran completamente.
Tanto Nakamaru como Jin se estremecieron y sintieron el mismo dolor que Kame experimentó ante aquella situación.
-¡Kame-chan! –lo llamó Jin al verlo salir corriendo del lugar, volviendo a las instalaciones de la escuela.
-¡Kame, espe…! –pero Ueda no pudo ir por él porque Maru lo detuvo por la muñeca.
-Si vas tú, solo lo alterarás más –le advirtió sintiendo pena por la situación.
-¡¿Y qué hago?! ¡¿Me quedo de brazos cruzados?! ¡¿Lo dejo llorar?! –se soltó de la mano de su novio, aún sintiendo desesperación por las palabras de Kame, porque entendiera que con novio o sin él, continuaban siendo amigos.
-No, Tatsuya, pero no es el mejor momento para que le hables. Deja que Jin lo calme –era la primera vez que discutían, pero era razonable porque había un problema de por medio-. Quizá no sea el mejor candidato, pero yo tampoco puedo hablar con Kamenashi.
Ueda se tragó su enojo y de inmediato se sintió como un idiota. Maru tenía razón, Kame estaba muy alterado y si iba a intentar explicarse, probablemente las cosas se agravarían. Debía dejar que se calmara antes de intentar decirle el verdadero motivo de su mudanza.
-… Perdóname, Yuichi… Perdona a Kame también… Está muy sensible y confundido. No quiso… -bajó la cabeza y se limpió las lágrimas con el dorso de la mano.
-Lo sé, amor… Lo sé –lo abrazó para tranquilizarlo y Ueda le devolvió el gesto, acurrucándose en el pecho de su novio, sintiendo una tranquilidad que quisiera compartir con Kame.

-¡Kamenashi-sensei! –Jin lo llamó, evitando que el menor se metiera en un salón vacío.
-¡Déjame en paz! –dijo Kame queriendo soltarse, aún llorando.
-Hey… Te harás daño, basta… -le susurró viéndolo intentando, por todos los medios, soltarse de su muñeca.
-¡No me importa!
-A mí sí… -le acarició la mejilla y Kame se calmó mágicamente por el gesto. Volteó con su superior que continuaba observándolo con ojos de preocupación- Tranquilo. No vengo a hacerte nada, solo quiero que te calmes. Nadie intenta quitarte nada ni hacerte daño. Tranquilízate, por favor…
-No me hables así… -le pidió metiéndose al salón para sentirse refugiado en algún sitio.
Jin suspiró y lo siguió, cerrando la puerta para poder consolarlo y hablar con él. Las cortinas estaban cerradas debido que a recientemente no había sesión en esa aula y el lugar estaba despejado, podía hablar con él tranquilamente.
-Kame-chan… -lo llamó al darse media vuelta, pero lo vio sentado sobre el escritorio, sollozando sin poder calmarse y limpiándose las lágrimas que salían si parar. Estaba igual o más desconsolado que aquella noche que lo calmó en la calle fría- Deja de llorar… -le pidió acercándose lentamente para no asustarlo, pero el menor ni siquiera volteó. No paraba de llorar, su nariz estaba roja, al igual que sus mejillas y frente, también sus labios esbozaban una mueca de profundo dolor que no podía cambiar por más que quisiera, y sus ojos… sus hermosos ojos castaños que se entrecerraban cada vez que reía… ahora estaban arruinados y húmedos- Hey… Cálmate…
-Tat-chan ya no me quiere… -susurró entre sollozos, sintiendo cómo sus propias lágrimas empapaban sus manos.
-¿Qué dices? Eso no es verdad… -se detuvo delante suyo y se inclinó para verle el rostro que continuaba bajo e igual de rojo. Parecía que se hinchaba a medida que dejaba las lágrimas correr.
-¿Tú qué puedes saber de nosotros, senpai? –preguntó sin animarse a mirarlo. Se sintió apenado por ser tan grosero, pero era la verdad.
-Lo suficiente para darme cuenta de que él está haciendo todo por tu bien. Más por el tuyo que por el suyo –le retiró un mechón de cabello de su rostro y Kame lo apartó de un manotazo.
No quería saber razones en ese momento, solo quería desahogarse de lo desilusionado que estaba. Sentía más enfado consigo mismo que con cualquier otra persona, sabía que era el principal caprichoso… pero era difícil recibir aquella noticia. Para él, era un cambio muy drástico el de Ueda…
-Estoy cansado… de sentirme como un idiota –no se animó a mirar a Jin. Le daba tanta vergüenza que lo escuchara sollozar de aquel modo. ¿Por qué no lo dejaba solo? Era lo único que anhelaba.
-Deja de insultarte… -quiso tomarle la mano pero de nuevo Kame lo rechazó, alejándola bruscamente- Kame-chan… tranquilízate, por favor… -no sabía cómo hacer para que las lágrimas de Kame dejaran de fluir. Deseaba que ese dolor no estuviera lastimándolo, pero peor lo hacía sentir la impotencia. ¿Qué podía hacer para hacerlo sentir mejor?- Shhh… Tranquilo… -cuando vio indicios de que dejaría de llorar, le limpió una mejilla y el menor no se opuso, pero tampoco le devolvió la mirada.
-No soy un bebé. Déjame solo –exigió Kame con tono molesto.
-Ni lo sueñes –contestó de forma tan decidida que hizo sentir miserable al otro, no por no poder alejarlo, sino porque Takako venía a su mente. Sentía que estaba traicionándola y no quería eso.
-Por favor, déjame en paz, senpai… Te lo ruego… -se llevó las manos al cabello y bajó la cabeza, atormentado por su consciencia.
-… No es tu culpa, ¿entiendes? Yo te obligué a estar conmigo, siempre te busqué, insistía en estar junto a ti y… Por favor, deja de llorar. Cálmate… -le hablaba con tanta suavidad que apenas podía escuchar el tono de su voz- Tú no has hecho nada, tranquilízate…
Eso solo avivaba su desconsuelo, podía notarlo. ¿De verdad le hacía tanto mal la cercanía? ¿Cómo podía calmarlo? Se quedó observando su rostro aún rojo por no poder conservar un poco de calma… Él había provocado todo eso…
Kame por su parte, no podía sentirse de otro modo que no fuera confundido, pero algo tenía claro en su corazón… y es que de verdad le gustaba Jin, aún si Yoko continuaba presente en su mente, pero a quien tenía más cerca era a Jin y… era inevitable querer pasar tiempo con él si lo comprendía tan bien, si lo hacía reír y olvidarse de la humillación sufrida por esa chica… También quería calmarse pero no encontraba la forma. Sus sentimientos querían salir de alguna manera y las lágrimas era el único método.
Jin volvió a acariciarle la mejilla y de nuevo, Kame volvió a apartarle la mano pero siendo menos brusco. Supo que estaba perdiendo fuerzas, pero que también necesitaba un consuelo… de modo que volvió a tomarle la mejilla y el menor no se opuso: Kame estaba tan cansado que solo quería tener un poco de paz.
La acarició con su pulgar y sonrió al ver que poco a poco, los sollozos se apagaban, dejando el aula poco a poco en silencio, hasta que los gemidos de Kame se volvieron audibles solo para él. Menos mal… esas caricias también lo hacían sentir tranquilo, calmando la ansiedad que sentía de intentar estrecharlo y asegurarle que no iba a dejar que se sintiera mal por el resto de su vida.
Sonrió conmovido, pero las lágrimas no dejaban de fluir aún si los sollozos eran cada vez menos. No estaba tranquilo del todo… Y de nuevo, siguiendo sus impulsos, hizo algo que esperaba no alterara de nuevo a Kame: le tomó la otra mejilla y acercó sus labios a los de él, para darle un dulce beso intentando calmarlo… sin mucho éxito, obviamente, porque el menor volvió a estremecerse y a sollozar, aunque no se oponía precisamente, sino que lo respondió con timidez, miedo, confusión y tristeza. Nunca se imaginó, que el primer beso que le diera fuera tan amargo… que tuviera la sensación de arrepentimiento.
Idiota… Había sido mala idea.
Sentir los labios de Jin por unos cortos segundos fue algo que ansiaba, pero también, lo hacía sentir la peor persona del día. Aún si estaba arrepintiéndose de responderle, también estaba feliz
y comenzaba a sentir tranquilidad gracias a sus caricias y a lo tierno que estaba besándole los labios pero… pero no estaba bien.
-Perdóname… -le dijo Jin sintiendo un estrecho nudo en su garganta, pero sin poder dejar en paz sus labios. Pensaba que todo era tan irónico, los dos sentían remordimiento, pero ninguno se alejaba.
Cuando se separaron, Kame continuaba sollozando. Jin ya no sabía qué hacer. Se le acababan las ideas.
-No puedo… no puedo… -repitió Kame destrozado, para después hipar- No puedo… dejar de… llorar… Quiero… dejar de… hacerlo… -dijo mirando a Jin, quién derramó las primeras lágrimas al sentir el coraje de no poder ayudarlo de algún modo. Quería hacer que pararan, pero el deseo no era suficiente- ¡Senpai!
El mayor lo abrazó en cuanto lo escuchó y lo estrechó contra su pecho delicadamente, acariciándole los hombros y el cabello, depositando un gentil beso en el mismo. Repetía una y otra vez en su cabeza, que se calmara, que nadie iba a hacerle daño. Que lo quería y no permitiría que volviera a llorar del mismo modo.
Para su sorpresa, Kame lo rodeó con timidez por la espalda y ahogó sus sollozos y lágrimas en el pecho de su superior, aferrándose al saco del traje para casi arrugarlo. Aquella loción… siempre había tenido la sensación que usaba una muy varonil. Le quedaba muy bien. Lo hacía verse más atractivo… y ese mismo olor, fue el que lo tranquilizó, junto con las caricias, los besos en su cabeza y las palabras de consuelo de Jin. Todo era un plus.
En minutos, Kame ya no dejaba salir ningún sollozo de su boca, mucho menos se estremecía. Estaba total y absolutamente callado entre los brazos de Jin, quién también había llorado pero… muy poco. Su desesperación no fue nada comparada con la crisis nerviosa que tuvo Kame.
-Gomen… -se sentía tan avergonzado. Había montado otro número en frente de Jin, y lo peor de todo, es que involucró a su mejor amigo y novio, quiénes no tenían la culpa de que se sintiera tan triste últimamente.
Jin sonrió. No había nada qué perdonar y suspiró sintiendo un profundo alivio. Fueron minutos que le parecieron horas. Lo mejor de todo, es que aquellas horas las tenían muertas, menos Maru.
-No te disculpes, Kame-chan –susurró volviendo a besar su cabeza.
-Soy un llorón… -dijo queriendo alejarse de él, pero su rostro quizá estaría arruinado por las lágrimas.
-… No digas eso. Pasa que estás muy sensible… Es todo.
-Le dije cosas muy feas a Tat-chan y a Nakamaru-senpai… Deben odiarme… -se aferró más a la ropa de Jin y pensó en cómo disculparse con ambos.
-No, ambos comprenden lo que estás pasando. Aunque sí deben estar sorprendidos –le peinó el cabello, intentando verle el rostro pero le menor se negaba.
-Senpai…
-¿Mmm? –apoyó su mejilla en la cabeza del menor y susurró aquella pregunta muy delicadamente.
-Fue mi imaginación o… -la pregunta venía obvia. Kame preguntaba por el beso.
-Perdóname. Pensé que si lo hacía… podrías calmarte un poco –se sonrojó recordando la pequeña caricia.
-Me asustaste…
-Lo siento –sonrió con amargura al saber que no lo había disfrutado.
-Lo siento –sonrió con amargura al saber que no lo había disfrutado.
Ambos escucharon el timbre que marcaba el término de las clases y el comienzo del almuerzo. Después del mismo, Jin debía irse a Glico para continuar con la preparación del examen, así que tenía poco tiempo para dejarle claro lo que sentía y qué iba a hacer al respecto.
Quiso retirar a Kame con suavidad, pero parecía que el mismo estaba pegado a su pecho. No dejó que lo alejara, lo que le provocó una inmensa ternura. Luego preguntaban por qué le gustaba tanto.
-Hey, Little teacher, is lunch time. Let‟s go. You‟re hungry, don‟t you? –preguntó Jin peinándole el cabello.
-No quiero –contestó Kame negando con la cabeza.
-¿Eh? –no pudo evitar soltar una pequeña risita.
-Estoy feo~
-Claro que no –dijo Jin con una sonrisa llena de ternura. Intentó volver a alejar a Kame, ésta vez con éxito y observó su ojitos hinchados y unos mechones de cabello pegados a sus mejillas, frente y nariz. Parecía un niño que acababa de hacer el berrinche de su vida.
Ante el puchero de vergüenza y el sonrojo de Kame, Jin no pudo hacer más que besarle la frente y arreglarle la cara, cuidando de acariciarlo cuanto le fuera posible. No se dio cuenta que Kame no dejaba de observarlo.
El menor por su parte pensó que Jin a veces era demasiado bueno y… recordó lo dicho por Machiko.
-¿Así consolabas también a Hiromiya-san? –preguntó como si fuera un niño que quería saber cómo se hacían los bebés.
Sin embargo, solo desconcertó tanto a Jin que se detuvo en sus cuidados y caricias para enfocar sus ojos en los del menor.
-… ¿Cómo dijiste? –estaba incrédulo por esa pregunta.
-Me dijeron que… sueles ser muy amable y cuidadoso con tus pupilos… -bajó la cabeza desilusionado.
Jin expresó una mueca de profunda molestia y le levantó el rostro de inmediato.
-¿Quién se ha encargado de decirte que soy un provocador? –le preguntó muy serio.
-No voy a decírtelo.
-Bien… -lo soltó y se dirigió a la puerta.
Kame se bajó enseguida y le tomó la muñeca.
-¿A dónde vas? –ladeó la cabeza preocupado.
-A buscar posibles víctimas. No permitiré que te digan semejantes idioteces de mí. No me la paso cortejando gente, Kame-chan. No quiero que tengas esa idea de mí –dijo al voltear con él. Quien quiera que fuera la entrometida o entrometido, lo haría pagar con un despido.
-¡No, no! ¡No quisieron decir eso! –insistió.
-¿”Quisieron”? Eso quiere decir que fueron varios, ¿eh? –estaba pensando ya posibles nombres. Quizá el Presidente del Departamento de Coreano, nunca se habían llevado bien.
-¡Escúchame! –le bloqueó el paso hacia la puerta y negó con la cabeza- No quisieron decir que cortejaras a la gente… sino… que tu forma de ser… suele gustar porque eres amable, senpai…
-¿Mmm? ¿Qué quieres decir? –arqueó la ceja confundido. De todos modos volarían cabezas.
-Que eres una buena persona.
-… ¿Ah, sí? –se emocionó al saber que quizá Kame pensaba eso de él.
El menor asintió de inmediato y se tranquilizó al ver que Jin ya no echaría el edificio abajo, porque esa impresión le dio.
-Por eso… no debes hacer sufrir a Takako-san –y la mueca de Jin, que era una sonrisa tonta, se borró de inmediato. A Kame también le dolía pensar en eso, pero era lo justo-. Ella te quiere mucho, senpai. No le hagas daño.
-Pero…
-Es mi amiga también. No quiero traicionarla… -bajó la mirada sintiéndose culpable.
-¿Es lo que quieres? –preguntó sintiendo mucho miedo, pero si eso hacía sentir mejor a Kame… lo aceptaría.
-… Sí –asintió aún con la cabeza baja.
-Mírame a los ojos y dime que así lo quieres –pidió Jin tomándolo por las mejillas, acercando sus rostros hasta que sus frentes quedaron juntas-. Si esto te hace sentir mejor, si crees que distanciándonos te haré sentir menos culpable y además, que tendrás menos de éstas crisis que tanto me preocupan… entonces accederé, pero que quede claro que será solo por ti… porque no quiero verte triste.
-Jin… -por primera vez, Kame llamó a su senpai por su nombre de pila y sin ningún sufijo. No podía creer que estaba dispuesto a hacer tanto por él, y solo porque era su deseo.
-¿Cómo me llamaste? –preguntó Jin sin poder evitar sonreír. Nunca pensó que escucharlo llamarlo solo así lo hiciera sentir tan feliz. Sí, sí, quizá era muy tonto porque había más que usaban su nombre pero… pero nunca pensó que de los labios de Kame pudiera escucharse tan hermoso…
Sin embargo, el menor no volvió a abrir la boca. Apretó los labios y se dijo tonto. No podía ser que se dejara llevar así por la emoción. Debía ser más cuidadoso… porque precisamente iba a pedirle que se alejara.
-Senpai… -entonces la sonrisa de Jin se apagó y cuando vio que iba a hablar de nuevo, continuó- Sinceramente, creo que es lo mejor para ambos.
-… Kame-chan… -se sorprendió al escucharlo. El corazón se le rompió. No podía explicarlo pero… de verdad estaba muy desilusionado por la respuesta de Kame. Pensaba que querría luchar por lo que ambos sentían pero… a cambio… solo quería ver por el bien de todos, pero sobre todo, no hacerle daño a Takako… Era un miedoso.
-Lo siento… -se soltó de Jin y bajó la mirada muy avergonzado. Sí, tenía miedo, mucho miedo… pero no iba a poder soportarlo con toda la carga emocional que tenía encima. Ya no quería problemas.
-Si eso quieres, si de verdad estás seguro… -se alejó un paso, pero solo uno porque a pesar de la desilusión, quería sentirlo un poco cerca- Está bien. Será como tú quieras.
-Lo siento… -insistió sin poder mirarlo.
-Más lo siento yo –entonces Kame sintió un feo escalofrío correr por todo su cuerpo y levantó la mirada lentamente al escucharle un tono de voz que odiaba: el de enojo-, por enamorarme de alguien tan cobarde.
-Se-sen… pai… -le tembló la voz al escucharlo llamarlo de un modo tan despectivo.
-Otsukaresamadeshita –finalizó.
Pensó en decirle algo más, pero en definitiva era mejor despedirse. No volvería a la escuela sino hasta dentro de dos días porque tenía curso de actualización en Yokohama y después, había sido designado como uno de los profesores que aplicarían el examen Cambrigde en la Universidad de Tokio. Así que posiblemente no iba a verlo sino hasta dentro de unos quince días.
-¡Senpai! –lo llamó cuando lo vio abrir la puerta pero no se detuvo y salió.
-¡Senpai! –lo llamó cuando lo vio abrir la puerta pero no se detuvo y salió.
El menor no se atrevió a detenerlo y… se quedó ahí, de pie frente al arco que daba al pasillo desierto, con el rostro hinchado y el cabello a medio peinar, producto de las caricias de Jin.
Sabía que lo había desilusionado, pero lo que más le dolía era escuchar que sentía haberse enamorado de él, de una persona cobarde. Entendía a qué se refería con cobardía… Sabía a qué le temía pero… ¿era eso malo? Jin debía entender que era menor también, que apenas estaba viviendo la etapa del trabajo, de ser adulto… y le llevaba cinco años de experiencia.
Bajó la cabeza sin poder evitar que su mirada se nublara y la cabeza la sintió explotar. Le dolía. No sabía desde cuándo, pero le palpitaba y punzaba tanto que se tuvo qué sentar para volver a dejar salir las lágrimas de desesperación, el sentimiento de no saber qué hacer, de incertidumbre si había hecho lo correcto o no… Su corazón también estaba roto, y su momentánea ilusión de cuando fue besado por su superior, se convirtió de repente en la pesadilla que lo acompañaría por días…
-¿Por qué soy tan tonto?... –se preguntó escondiendo su labio inferior.
-Kame-chan… -se acercó a él un Ueda que tenía también lágrimas en los ojos.
Entonces Kame se sintió aún más miserable. Pensaba que esas lágrimas eran por su culpa.
-Lo siento mucho, Tat-chan…
-Shh, tranquilo… -se hincó en frente suyo y le acarició las rodillas- ¿Vas a permitir que se vaya así? ¿Estás seguro de tu decisión?
El menor no se molestó en preguntarle cómo sabía que lo había rechazado, solo asintió varias veces, convenciéndose de que era lo mejor.
Ueda quiso reprenderlo, pero Kame ya tenía muchas emociones fuertes para un solo día, así que se acercó a él y lo abrazó. De inmediato comenzó a llorar de nuevo, en brazos de Ueda, quién pensó que iba a romperse de tristeza… Nunca lo vio tan destrozado.
-Jin –lo llamó Maru intentando darle alcance.
-Estoy retrasado con Glico. Hablamos después, Maru –dijo Jin dirigiéndose al ascensor para ir a la oficina de profesores y tomar sus cosas.
-¡Hey! Comprende que está desorientado y confundido. No seas egoísta y dale tiempo para que lo supere, ¿quieres? No sale de una decepción para que le des otra. Tú también eres desconsiderado con él –caminó al par del otro, quién se detuvo al escuchar lo último.
-No, he sido un idiota con él –lo corrigió clavándole una mirada asesina.
-¿Qué quieres decir?... –Maru sintió miedo por primera vez, los ojos de Jin destellaban con otra cosa que no era amor, sino una profunda desilusión.
-Lo único bueno que pasó de conocer a ese niño, fue que encontraras a Ueda-san, pero para mí… Me trajo la ruina con Takako –contestó volviendo a tomar el paso.
-Chotto matteyo, Jin!! –Maru volvió a darle alcance cuando Jin ya había presionado el botón del ascensor.
-No quiero seguir hablando de esto. Me enfocaré a ponerle toda mi atención a Takako. Nunca debí pensar que por él valía la pena dejarla. Fue tonto –se abrieron las puertas y Jin entró, pero Maru se quedó afuera, sin poder creer que su amigo había tomado la determinación de intentarlo con Kame… de pensar en terminar una relación de años para… vivir la experiencia de estar con un chico cinco años menor.
Podía comprender su enojo pero… Kame…
-Ji… -cuando quiso volver a hablar, las puertas se cerraron completamente, dándole a Maru una última visión de Jin, con la mirada tan molesta pero así mismo, con el corazón hecho trizas debido a la pelea- Jin… Kamenashi solo… está asustado…
-Yuichi… -lo llamó la dulce y preocupada voz de Ueda por detrás.
El profesor volteó y lo vio con una expresión muy afligida.
-Mi amor… -dijo al sentir que podría perderlo a él también por todo aquel asunto. Se le lanzó y lo abrazó con una fuerza que poco daño le hizo a Ueda, pero pudo transmitirle toda la aflicción que sentía por la situación. Estaba asustado también.
-Aquí estoy… -le respondió sintiendo alivio de que nadie los viera.
-¿Dónde está Kamenashi? –le preguntó en un susurro al sentirlo tan real.
-Se fue… Dijo que iría por sus cosas a la oficina y hablaría con el Director. Quiere estar solo y me pidió que no fuera a la casa pero… no quiero dejarlo solo… -se separó de Maru un poco y lo miró con lágrimas en los ojos- Por favor, Yuichi, ayúdame a convencerlo de que no haga una locura como renunciar…
-Pero… creo que sería lo mejor, Tatsuya –le dio un beso en la frente y lo abrazó de nuevo contra su pecho-. Si se queda aquí…
-Aún hay cosas que deben hablar los dos. Él está enfadado y Kame muy asustado… Así no pueden arreglar lo que sienten, Yuichi. Ayúdame, ¿quieres?... –se aferró como si sintiera que pudiera perderlo.
-Está bien –Ueda se sintió más tranquilo con la aceptación de su novio y le besó el pecho sobre la ropa.
-Te quiero, Yuichi…
-Yo también… Tranquilo, todo estará bien –aunque ni él mismo sabía eso. También tenía miedo porque las cosas terminaran peor.
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por meiii.pindy el Miér Jun 08, 2011 11:31 pm

gomenee minna la u me ha consumido todo mi tiempo espero poder dejarles por los menos 2 cap mas para mñn ojal y me alcanse el tiempo se vienen cosas increibles asi k tenganme paciensa

cuidense kissusssss!!

yane!!
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por QWRT el Jue Jun 09, 2011 12:21 am

Sabes ¬3¬ ¡I hate you!
a ja ja ja >D NTC, verdaderamente te amo y te odio.
Destesto y a la vez me gusta que me dejes con la duda
sera que me estoy volviendo maso? *O* ¡OMG!
a ja ja ja xDD
Ne... mei-chan *¬* Sigue, vamos dame ¡Más!
Muero por saber de que va, ya me volví adicta *asdasdasda*
conti o me suicido òwó ¡ggrr!

Bueno Hasta el que sigue °(>///o\\\<)°

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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por yuuko_jin el Jue Jun 09, 2011 12:42 am

y yo k dije k keria konti pronto O_O fue muy pronto jajaja
waaaaa pobres de los dos no hice mi tarea x leer el cap
123
tengo sueño pero aun puedo leer y me encanto T_T esta todo triste kiero saber kon kien se keda jin
waaaa~~ 023
espero k kon la tortuga
gracias por los caps!!!
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por meiii.pindy el Jue Jun 09, 2011 1:13 am

ni se imaginan, en serio ni la mas remota idea tienen de lo k vienee
mauajajaja
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por yuuko_jin el Jue Jun 09, 2011 8:28 pm

023 noooo~~ kiero k jin y kame se keden juntos!! TToTT
enserio me muero d ganas de saber k pasa
123

morire~~!
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por xiochermm3 el Jue Jun 09, 2011 11:43 pm

perdon x no comentar pero, no tuve tiempo cuando lei los capis, yo la verdad solo quiero llorar x mi tuguis, no quiero q quede solito
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

Mensaje por aliz_kasanugi el Dom Jun 12, 2011 11:42 pm

Hola! me hice un tiempo solo para leer en que iba este fic gracias a que vengo recién llegando de casa de una compi tras una "reunion de estudio colectivo" (así le dicen aqui en España, XP) jejeje (nu le cuenten a mis padres).
SIGUEEEEE, dijiste que ibas a subir 2 capis más. MI QUERERLOS YA!!! 05 Pobre de mi tuguis pero a la vez que rabia me da, se la tiene que haber jugado más por Jin y mandar a la punta del cerro a takako. grrrrr!
Ueda y Nakamaru, me encantan! qw

Gracias por subirlo (ya me di cuenta de que no lo escribes tú, lei con atención xP)!!!! y hazlo prontito o mi colapsara T___T de mi parte prometo no dejar tanto tiempo sin hechar un ojo al foro (un mes más o menos, nosé como vivi jajajaja)

kissus!
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Re: SENSEI (AKAME) cap 27 al 35

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